"La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.".
Leonardo daVinci, genio italiano del Renacimiento.

Hace muchos años que en los estantes de mi humilde discoteca permanecía olvidada una cinta-cassete que incluía tan singular pieza. Supongo, porque no lo recuerdo, que tras aquella primera audición se produjo en mí el efecto con que la gran mayoría de su público suele reaccionar: ¡horror!
Y no hace mucho tuve el enorme placer de reencontrarme con tan sorprendente obra durante la emisión de una película en la que se narran los últimos años de la vida del gran compositor alemán: Copying Beethoven. Dirigida en 2006 por la directora y guionista polaca Agnieszka Holland, quien se toma unas cuantas libertades históricas, perdonables por comprensibles, en pos de contar una historia lo más atrayente y digerible para el gran público. Y, a fe mía, lo ha conseguido.

'Gran fuga'
Escrita en 1825 como último movimiento del Cuarteto de cuerda nº 13, Op. 130, esta Gran fuga no tardó en ser sustituída por un movimiento más 'aceptable' para la época dado el rechazo general obtenido, pasando a ser una obra en sí misma bautizada con el nº de Opus 133. Habría que destacar -y merecidamente- que la interpretación que habéis podido escuchar corre a cargo del renombrado Smetana Quartet, hoy en día desaparecido y cuya época de máximo esplendor tuvo lugar entre 1960 y 1980. Se puede decir que en cuanto a sus interpretaciones de la obra bethoveniana no tuvieron rival, tanto por su dedicación como por su preparación técnica.
Una obra revolucionaria, y como tal incomprendida, en su época. También lo fue para quien esto escribe, quien como buen musicópata, logró domarla gracias a la técnica de la escucha repetida obsesivamente, tal y como le enseñó aquel maestro de escuela hace tantos años, consiguiendo descifrar su secreto, encontrar su belleza escondida. Puede que no sea un método muy ortodoxo, pero a mí me vale. Y la Gran fuga, hoy es una de mis imprescindibles.
¿Fue Beethoven un visionario cuando alegó en su defensa que no había escrito aquella obra para el presente, sino para el futuro? Vistos los resultados, sí.
Para un futuro que ya ha empezado.
Un futuro aún muy lejano.
Futuro prometedor.
O no.
Una entrada llena de interés y bien documentada. Felicitaciones, así como por el blog.
ResponderEliminarSaludos.
Ramón
Muchas gracias por comentar.
EliminarPalabras de aliento que bien vienen -y bien son recibidas- para seguir adelante.
Saludos.