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25 de diciembre de 2016

ANNO VI

"Si llega el Invierno, ¿puede la Primavera estar lejos?".
Percy Bysshe Shelley, poeta británico. 





Mis queridos visitantes, antes de nada, FELIZ NAVIDAD.

Hoy, este vuestro blog favorito cumple 6 años y, como viene siendo costumbre, me siento muy honrado de invitaros a la pertinente celebración, pero no os alborocéis en demasía, pues a una temporada que, por una cosa u otra, ha sido más bien escasa en frutos, han de corresponderle unos fastos de parecida índole, lejos de aquellas pomposas galas barrocoquistas de antaño, tan de los sencillos gustos de quien suscribe. 

Pero antes de dejaros con el hermoso tema musical de hoy, que refleja perfectamente lo que este año que agoniza ha dejado en este alma aún esperanzada, quiero y debo daros las gracias por seguir ahí y pediros que aceptéis mis más sinceras excusas por el necesario distanciamiento que en redes sociales me he auto-impuesto. 

Pero, pasad, pasad y sentáos; cerrad los ojos y escuchad...      

Preludio nº. 4 en mi menor.


Chopin y Sand, por Eugène Delacroix
Cuarto, para mí el más hermoso, de los 24 Preludios para piano que conforman el Op. 28 del más célebre de los compositores polacos, Frédéric Chopin, quien compuso una parte de ellos en la localidad mallorquina de Valldemosa, intentando refugiarse del crudo invierno parisino, en compañía de la célebre escritora francesa George Sand, por aquel entonces su sostén sentimental, económico y vital, una bonita historia, con misterio pictórico de por medio, de la que puedes saber más pinchando aquí. 

Cada uno de los 24 Preludios están escritos en una tonalidad diferente, expresando distintos sentimientos o emociones, entre las que destacan una melancolía y una rabia casi dolorosas de escuchar, influencias seguras del estado emocional de un hombre que, aún joven, se ve indefenso y frágil ante una quebradiza salud que no tardaría en abandonarle. A este Preludio nº. 4 se le conoce extra-oficialmente con el sobrenombre de Suffocation (asfixia, ahogo) y aquí suena bajo las sabias manos de la extraordinaria pianista bonaerense Martha Argerich.

Y para terminar, como curiosidad, os diré que esta hermosa pieza aparece interpretada por el mismísimo Christian Grey en una escena de la película "50 sombras de Grey", por Allie Calhoun en "El diario de Noa" y -entre otras- en mi favorita, "Florence Foster Jenkins", a dúo por la excéntrica cantante y su pianista, interpretados por Meryl Streep y Simon Helberg.
Ahora sí, os dejo, supongo que rebuscando en vuestra videoteca o deuvedeteca, así que gracias, de nuevo y hasta el año que viene. 

O no.












13 de diciembre de 2015

Fiat Lux!

"La literatura, la música el arte son expresiones maravillosas que salen de los más profundos sentimientos del alma y de los más bellos sueños".
Lusa Guerrero, escritora. 








Hola a todos. 

Hoy una entrada, no por tardía, menos sentida, dedicada como afectuoso agradecimiento a la escritora y amiga Lusa Guerrero, quien, a pesar de los muchos obstáculos que el destino puso en su camino, tuvo una vez más el tesón y el coraje necesarios para seguir remando a contracorriente, a fin de  traernos su reconfortante calor hasta la muy gélida, pero tan acogedora ciudad de Burgos, en cuyo coqueto Teatro Principal tuvo lugar la presentación de su libro autoeditado "Sin miedo a vivir, sin miedo a soñar".  


Fachada del Teatro Principal y estatua del Cid, Burgos.


Varias adversidades de la vida, culpa de nadie, que afectaron a la organización del acto, éramos pocos, pero muy bien avenidos, los que asistimos a su conferencia "Cómo vencer los miedos" y a la posterior presentación del mencionado libro. Éramos pocos, pero nos teníamos ganas, éramos pocos, pero antes de conocernos ya éramos amigos. 


Lusa Guerrero (2ª por la derecha), flanqueada de amigos.
Burgos, 20 de noviembre de 2015.
Algo más que una conferencia, en la que las palabras eran quizá lo de menos. Aún mudos, aquella reunión de amigos hubiese sido una clase magistral de como hablar con las miradas. Esas miradas que huérfanas de palabras, compañeras del silencio, te invitan a llegar a través de ellas al corazón de sus dueños, haciéndolos transparentes, revelándonos su pureza, su nobleza, su alma. ¿Conocéis esa sensación de sentir que estas ante una buena persona con tan sólo mirarla a los ojos?, pues eso, eso es una conferencia con Lusa Guerrero.



Enlace al blog de Lusa Guerrero:
http://lusaluz.blogspot.com/

Un libro tan hermoso como duro, cuya primera parte consta de la autobiografía novelada de la autora. "No me considero escritora" - Lusa dixit-, expresión que sus lectores suponemos fruto de un exceso de humildad, pues creo que coincidiremos en destacar lo bien estructurada  que está la narración de una vida escrita de forma amena y amable, a pesar de las muy duras experiencias vividas, entre esos pequeños buenos momentos que nos regala la vida y que tan pocos sabemos apreciar. 

En la segunda parte del libro recoge la autora toda una cosecha de aforismos y pensamientos, un fértil huerto que ha cultivado a lo largo de los años, sembrado de las vivencias, de la observación, aprendiendo a vivir sin dejar nunca de soñar, del valor de las pequeñas cosas, del valor de un presente eterno, del poder del perdón. Qué difícil es pedir perdón, ¿y darlo? 

Salvando enormes distancias por incomparables, Lusa y un servidor coincidimos en muchos aspectos de nuestro vivir y pensar, aunque no tantos como, por mi parte, fueran deseables. Quiero regalarte, amiga Lusa, una frase. Una frase que a mí me trae de cabeza, a la que no dejo de darle vueltas. Una frase que contradice una de las tuyas, por eso te la ofrezco, para que me acompañes en su reflexión, quizá en alguno de esos momentos en soledad, a la sombra de las balsámicas notas de un piano, al calor de una chimenea encendida frente a esa ventana que mira al mar: 


"Si sólo amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?".
                                                                                             Mt 5:46


Sí, es de La Biblia, pronunciada por Jesús durante el Sermón de la Montaña, pero aquí expuesta por quien es más del Antiguo que del Nuevo Testamento, por quien es más del ojo por ojo que de poner la otra mejilla, por quien se balancea sin red sobre el fino hilo que separa el Bien del Mal, de la salvación o condenación del Ser Humano. 




Me despido por ahora, mi futuro más inmediato se empeña en ser presente, pero te dejo, amiga Lusa, amigo visitante, en la mejor compañía seguida de un ruego: 


Sé Luz y jamás dejes de brillar.



Nocturno en mi menor. Op. 72, nº 1


Fiat Lux!
Lux. 
Luz. 
Lusa. 
Lusa inocente. 
Lusa vulnerable. 
Lusa luchadora. 
Lusa soñadora. 
Lusa ¡escritora! 
Lusa. 
Luz. 
Lux. 
Et Lux perpetua, luceat nobis. 
                             
                                            Florentino Menéndez.



Gracias Lusa y amigos.







           






14 de febrero de 2011

San Valentín 2066


"El amor verdadero no tiene final feliz; porque simplemente no tiene final"
(Anónimo)





     De los hechos narrados a continuación sólo algunos son reales, la mayoría ficticios y el resto simplemente imposibles. El ejercicio de dilucidar cuál es cuál lo dejo en manos de vuestra imaginación.

     Qué bonito el Día de los Enamorados. Qué triste ¿Porqué dice eso, joven? Joven, yo. Sí, usted, teniendo en cuenta que debo doblarle la edad, parece bastante apropiado, ¿no cree? Visto así...

     No me preguntéis como llegó hasta aquí la encantadora ancianita que tengo sentada frente a mí, porque no lo sé, más aún, creo que ni siquiera ella lo sabe, simplemente apareció como de la nada ante mi puerta y aquí estamos dispuestos a charlar sobre lo divino y lo humano, cuando al decirle yo que intentaba escribir algo en mi blog sobre el Día de los Enamorados, tarea que ahora se me antojaba imposible pues creía haber sido abandonado por las musas, ella se ofreció a contarme el mejor San Valentín de su vida, que recordaba como si hubiera sido ayer a pesar de haber transcurrido más de medio siglo.

     Era un frío y lluvioso día, como el de hoy, sí, creo que un jueves. Mi marido, que Dios tenga en su  Gloria, había ido a recogerme a la salida del trabajo, como solía hacer siempre que él libraba. Nos felicitamos mutuamente por nuestro décimo San Valentín mientras corríamos hacia el coche bajo un minúsculo paraguas que había conocido tiempos mejores. Anda, pregúntame por tu regalo, me dijo ya dentro del auto. ¿Regalo? Habíamos quedado en no comprar nada. No he comprado nada, pero pregúntame por tu regalo. ¿Quieres que te pregunte por mi regalo? Sí, eso es lo que quiero. Vale, te preguntaré por mi regalo. ¿Ahora? Sí, vamos, hazlo. Esta bien, pero no me parece adecuado, no es muy elegante preguntar por un regalo que esperas. Por favor, hazlo, tienes mi aprobación, por lo tanto es adecuado. De acuerdo, allá va, pero que sepas que sigue sin parecerme apropiado. Mi chiquitín -siempre le llamaba así- ¿tienes un regalo para mí? Sí, mi amor. No lo veo. Y, entonces, arrancó el coche y me dijo: Estás en él. Tú regalo empieza aquí. Y conectó la radio y empezó a sonar aquella preciosa canción:  

"When you say nothing at all"


      Recuerdas, me dijo, ¿cómo no la iba a recordar si era la canción de la primera película que vimos casi juntos. ¿Casi juntos? Sí casi juntos o juntos pero no revueltos, pero da igual, él y yo nos entendemos. Notting Hill, yo también la he visto, maravillosa Julia Roberts haciendo de sí misma, no crea que le estoy quitando mérito, es que tengo oído que ella es exactamente así, encantadora, aunque todos los personajes de esta película lo son, sí. Pero, la he interrumpido, por favor, continúe. Pues nada, llegamos a casa, yo ya con las emociones a flor de piel y él que lo sabía con esa mirada que hacía que yo supiera que él lo sabía, me sigue ¿verdad? Sí, creo. 
     El segundo asalto llegó tras atravesar el umbral del comedor, mesa para dos, perfectamente vestida para la ocasión, velas y flores incluidas. En fin, había preparado una maravillosa cena romántica, no faltaba ni la música: 



"Nocturno en Do sostenido menor (1830)"

     Te acuerdas, me volvió a decir. Cómo para olvidarlo. Los Nocturnos de Chopin, el primer disco que me regalaste, le respondí yo, intentando contener cualquier emoción. Eres... un diablo. Y así, entre nocturno y nocturno, entre miradas, sonrisas y escasas palabras íbamos pasando la velada. Que si venga un brindis, por ti, no, por ti, por ti primero, no por ti, venga por los dos, chin-chin, ja, ja, ja. Aquella música tan triste nos llevó a recordar lo que éramos antes de conocernos y ambos concluimos que era un sano ejercicio para fortalecer lo que ahora somos.
     Aquello no había acabado, no; me di cuenta por la sonrisa que me dedicaba mientras nos mirábamos a los ojos en silencio. Se levantó para cambiar el disco y solicitando mi mano, tiró de ella suavemente haciéndome poner en pie mientras me decía: Seguro que también recuerdas como bailaban abrazados Francesca Johnson y Robert Kincaid en Los Puentes de Madison así que no me negarás este baile. Pues, el caso es que iba a ponerme a dividir el átomo, pero supongo que eso puede esperar, le dije yo parodiando a Meryl Strep. Y ahí ya me derrumbé sobre su pecho y así bailamos y bailamos, casi inmóviles mientras por los altavoces, la voz de Johnny Hartmann y la trompeta de Joe Wilder se empeñaban en darse una réplica tras otra, una y otra vez, haciendo aquel momento maravillosamente eterno. 


"Easy Living"



"Easy Living"
Living for you is easy living
It's easy to live when you're in love
And I'm so in love
There is nothing in life but you

I never regret the years that I'm given
They're easy to give when you're in love
I'm happy to do whatever I do for you

For you maybe I'm fool
But it's fun
People say you rule me with one wave of your hand
Darling, it's grand
They just don't understand

Living for you is easy living
It's easy to live when you're in love
And I'm so in love
There is nothing in life but you
"Es fácil vivir"
Vivir por ti, es fácil vivir.
Es fácil vivir cuando estás enamorado.
Y estoy tan enamorado...
No hay nada más en la vida que tú.

Nunca me lamento de  los años que me echan.
Son fáciles de dar, cuando estás enamorado.
Estoy feliz de hacer lo que puedo hacer por ti.

Puede que tal vez sea tonto,
pero es divertido.
La gente dice que se me domina con un movimiento de la mano.
Querida, es magnífico.
Simplemente no lo entiendo.

Vivir por ti, es fácil vivir.
Es fácil vivir cuando estás enamorado.
Y estoy tan enamorado...
No hay nada más en la vida que tú.
     No sé porqué pero tengo la impresión de que esta hermosa historia que me está contando no se acaba aquí. No se acaba aquí, acaba en el dormitorio como las buenas historias de amor. Prepararé más café, por favor siga, bueno, si puede, claro. No se asuste, no pienso escandalizarle, si es lo que teme. El caso es que, no sé como lo hizo, pero durante el corto trayecto entre el comedor y el dormitorio le dio tiempo a susurrarme al oído esta canción que aún recuerdo perfectamente: 

"El Universo"
     A estas alturas joven, podrá usted imaginarse que acabamos... Puedo, puedo, tampoco hace falta que entre en detalles. Acabamos recorriendo El Universo, sí de arriba a abajo, pero ¿a qué no adivina la banda sonora? Estoy por apostar que sí, ¿sale en una película? Sí. De los 80. Sí, más o menos. La exuberante protagonista consideraba esta joya musical la más idónea para... pasear por El Universo, ¿verdad? Ajá. ¡El Bolero de Ravel! Sí, lo ha adivinado. Bo Derek se llamaba la chica y la película "10, la mujer perfecta".
"El Bolero de Ravel"

     ¡Ah! Creo que tenía razón la buena de Bo, el Bolero es perfecto, duración más que adecuada, el largo, casi eterno crescendo y ese final tan... Veo que está usted muy puesta en terminología musical. No, verá, es que a mi chiquitín le gustaba mucho el tema oral y... ¡SEÑORA! Que tampoco hace falta que entre en detalles... ¡Calle, hombre! Lo que quiero decirle es que le gustaba mucho susurrarme cositas al oído mientras íbamos de estrella en estrella, ¿entiende? que si esta obra dura tantos compases, que si ahora el tambor, que si ahora se incorporan poco a poco los demás instrumentos, que si... vale, lo entiendo, pero el pobre hombre acabaría desgañitándose porque el volumen del final de la obra no es precisamente bajo... ¡Ay, joven! A esas alturas de la obra ni él estaba para gritar ni yo para escuchar, estábamos los dos cerca, demasiado cerca de descubrir el origen del Universo. Ya me entiende. Desde luego, puede jurarlo.

     Qué mujer, todavía tuvo fuerzas para cantarme la canción con que se dormía mientras él la apretaba contra sí y le acariciaba suavemente el pelo.

"Cuando duermes"

     También es de Aute como la del Universo, a él le gustaba mucho. ¿Y a usted? No, a mi, no, ni el jazz, ni la clásica,  pero tampoco me disgustaban, sobretodo cuando las ponía en el momento oportuno o en el contexto adecuado, él sabía como emocionarme, a pesar de todo.

"Cuando duermes"
Cuando duermes
poco tiempo después de la espuma
junto a mi corazón abrazada,
ausente como el sonido
de nuestras mudas palabras,
es el tuyo tal vez o es el mío,
este claro latido que me habla
cuando duermes.


Cuando duermes
lejos ya del ingrávido origen
con mi brazo cosido a tu espalda,
no tengo porque mirarte,
los ojos no me hacen falta,
tú me ves con tu vientre cumplido,
yo te veo a través de esta calma,
cuando duermes.


Cuando duermes
no es tu cuerpo desnudo el que estrecho
ni el calor del reposo que emanas,
sujeto los horizontes
del sueño que te traspasa
y agarrado a ese sueño sumiso,
me despierto y no hay nadie en mi cama,
cuando duermes.

     
     Sabe, creo que su marido tenía muy buen gusto. Sí, la música, el cine, sus libros, el arte en general le atraía mucho. Yo lo decía por usted. Por haberla elegido a usted. Eso más bien creo que fue suerte, joven. Debo irme pero antes conteste a mi pregunta. ¿Qué pregunta? Al principio dijo que este día le parecía triste...

     Entonces le expliqué que lo que me parecía triste es que tuviera que haber un día para conmemorar algo que deberíamos celebrar y agradecer cada día de nuestra existencia, en ese momento creí ver en su rostro el comienzo de una gran sonrisa de satisfacción pero se dio media vuelta y emprendió la marcha. 

     Adiós joven, gracias por su hospitalidad y por aguantar mis batallitas, espero que encuentre pronto la inspiración. Lo primero ha sido un honor y lo segundo un auténtico placer. La inspiración ya no me preocupa, vendrá cuando tenga que venir. Pero usted -le dije, ya gritando para que me oyera bien- no deje de volver cuando quiera, ésta ya es su casa. ¿Lo hará? 


     No hubo respuesta. O sí la hubo y se confundió con el silbar del viento. 

     Hay algo que no deja de darme vueltas en la cabeza desde que llegó, no sé porqué pero tengo la extraña impresión de haberla visto antes. Casi podría jurar que nos hemos conocido anteriormente. Y no poco.
     Habremos coincidido en alguna vida anterior. ¡Bah! paparruchas.
     O en algún universo paralelo. Más paparruchas.
     Y además, ahora tengo la corazonada de que pronto la volveré a ver. 

     En fin, me voy a dormir, seguro que para mañana se me ocurre algo.

     O no.