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10 de marzo de 2020

Intimissimo

"No rechaces tus sueños; sin la ilusión ¿el mundo qué sería? 
Ramón de Campoamor, poeta español. 











Dedicado a Catana Pérez  


¡Muy buenos días a todos, mis queridos visitantes! 

Sí, ya sé que estáis esperando como agua de mayo a que publique de una vez por todas aquello que os tenía anunciado, pero ya veis que los acontecimientos me superan; si no es una cosa es otra, pero al menos esta vez también vuelve a ser por una causa de celebración, ¡pero qué digo!, ¿una causa de celebración?... ¡¡¡LA CAUSA de celebración!!!: 




Gracias Marilyn, eres un encanto.

¡Pues sí, hoy es EL DÍA! y, sinceramente, no debería haber otro en todo el año, pero eso ya lo sabéis y seguramente también lo apoyáis; aunque también seréis conocedores de que esta reivindicación la tenemos muy, pero que muy complicada de solucionar. En fin, recordémosle a esa... 'gente' aún ignorante de tan gloriosa celebración -francamente, no sé en que mundo vive- que HOY es el Día de MI ¡ejem, ejem! ...cuagésimo CUMPLEAÑOS


Y para celebrarlo y agradeceros los generosos y carísimos regalos con que, a buen seguro, querréis demostrarme vuestro infinito aprecio y desinteresado amor, he pensado en contraatacar, regalándoles a vuestros oídos, deslumbrando vuestras miradas y resucitando vuestras dormidas almas, ofreciéndoos -no sin gran esfuerzo y dedicación, que todo hay que decirlo- mi primer concierto para piano como intérprete solista



Sí, lo sé; os cuesta respirar. 

Tranquilos, tomaos vuestro tiempo. 

Inspirad... 

Eso es, calma. 

Espirad... 

Bien, pero tampoco os repantiguéis demasiado en vuestras confortables butacas, mas no toméis ésto como imperdonable falta de cortesía de vuestro anfitrión, sino como advertencia de que el prometido evento no ha de durar demasiado; ya os podéis imaginar que la vida de un lord que se precie de serlo es un no parar y si, además, el tal lord es de inquieto espíritu renacentista, qué os voy a contar que no sepáis, ¿verdad?  

Así que como el tiempo mengua y las inquietudes crecen he perpetrado un sólido programa para un Concierto Íntimo con el que mi persona desea agasajar a sus más queridos y cercanos amigos y admiradores: vosotros. Y teniendo en cuenta tales circunstancias, os anuncio que el mencionado programa consta de... una única obra. 

—¡Ah, pues serán las Goldberg, seguro! 

¡Ya está el listo que todo lo sabe! "...piis sirín lis Gildbirg...". ¡Pues no, listo! Las Goldberg están sobrevaloradas, demasiado diría yo. 

—¡El clave bien temperado! 

—¿Serán los Nocturnos de Chopin?, ay, sí, porfiiiiii... 

—¡Yo lo sé, las sonatas de Beethoven!, como es el año Beethoven... 

¡Bueno, basta ya! ¡No, no y no! 

Se trata de una pieza que, a pesar de su extraordinaria belleza, no es aún muy conocida, pero yo os aseguro que os dejará boquiabiertos e impactados tras la atenta escucha. Y no hemos de  despreciar, ni mucho menos, el impacto visual del conjunto en sí mismo. Vamos, que os aseguro que vais a vivir en vuestra propia alma aquello de un antes y un después. 

Y sin más preámbulos, damas y caballeros, niños y niñas, y resto de especies con un mínimo de sensibilidad: 


¡Dadle al play!

Microludium nº. 1: Memento mori 
Jan Willem van Ree 




¡Qué! 

¿Eh? 

¡Muertos sus he dejao! 

Bah, que no lloréis..., que yo también me he emocionado y no sé qué decir... Que vosotros también me habéis dejado sin palabras. Qué ovación, casi tan inmerecida... Hay que ver, hay que ver; pero cómo sois. No si, al final, voy a tener que regalaros un bis; bueno, bueno, pero sólo si me recupero del tremendo esfuerzo, que ya comprenderéis... ¡Bah, que diablos, por vosotros lo que sea! Si es que me tenéis ganado el corazón; además viéndoos romperos las manos aplaudiendo, ¿no me voy a jugar yo aquí el físico? ¡Y la vida, si hiciera -y hasta si hiciese- falta! 

Hala, va por vosotros: 

¡Dadle al play!


Microludium nº. 2: Virág az ember 
(Homenaje a György Kurtág
Jan Willem van Ree 


Vaaaaale, lo sé; no ha sido una interpretación que digamos muy ortodoxa, pero tengo atenuantes suficientes para aburrir: el cansancio de trabajar mucho ¡y de noche!, dormir poco, responder uno a uno vuestros amables comentarios de felicitación, el miedo escénico, los nervios de `la primera vez' y algunas otras menos importantes como, no sé... no haber ensayado suficiente o no haber estudiado piano en toda mi corta vida. 


Sin embargo, me comprometo públicamente a redoblar mis esfuerzos y seguir deleitándoos con mi arte, porque ¡os lo merecéis, qué caramba! 

Os dejo disfrutando del momento, emplazándoos a volver, ésta vez sí, con aquello que os tenía prometido: 







Apéndice:


Jan Willem van Ree
Jan Willem van Ree, es un joven e inquieto compositor, intérprete, arreglista y educador holandés al que tuve la suerte de encontrar en las redes sociales. De los cientos de obras para múltiples formatos (orquesta, cámara, instrumentos solos, etc.), que ha creado lo que más y primero me llamó la atención fue su serie de Microludia, agrupados bajo el epígrafe Mo(nu)ments. Actualmente creo que ya va por el nº. 33 y un servidor de ustedes, cuando el tiempo se lo permite los va coleccionando para su posterior análisis y estudio. Es un formato que me encanta, por razones obvias. Algo parecido me sucedió con los conocidos Játékok (Juegos) de mi ahora admiradísimo György Kurtág, con las colecciones de ambos compositores tengo horas y horas -quisiera decir vidas y vidas- de auténtico gozo didáctico y musical.  



Así que GRACIAS por existir.

Y a VOSOTROS, GRACIAS por venir. 

Se os quiere. 






La puntilla:

























25 de diciembre de 2016

ANNO VI

"Si llega el Invierno, ¿puede la Primavera estar lejos?".
Percy Bysshe Shelley, poeta británico. 





Mis queridos visitantes, antes de nada, FELIZ NAVIDAD.

Hoy, este vuestro blog favorito cumple 6 años y, como viene siendo costumbre, me siento muy honrado de invitaros a la pertinente celebración, pero no os alborocéis en demasía, pues a una temporada que, por una cosa u otra, ha sido más bien escasa en frutos, han de corresponderle unos fastos de parecida índole, lejos de aquellas pomposas galas barrocoquistas de antaño, tan de los sencillos gustos de quien suscribe. 

Pero antes de dejaros con el hermoso tema musical de hoy, que refleja perfectamente lo que este año que agoniza ha dejado en este alma aún esperanzada, quiero y debo daros las gracias por seguir ahí y pediros que aceptéis mis más sinceras excusas por el necesario distanciamiento que en redes sociales me he auto-impuesto. 

Pero, pasad, pasad y sentáos; cerrad los ojos y escuchad...      

Preludio nº. 4 en mi menor.


Chopin y Sand, por Eugène Delacroix
Cuarto, para mí el más hermoso, de los 24 Preludios para piano que conforman el Op. 28 del más célebre de los compositores polacos, Frédéric Chopin, quien compuso una parte de ellos en la localidad mallorquina de Valldemosa, intentando refugiarse del crudo invierno parisino, en compañía de la célebre escritora francesa George Sand, por aquel entonces su sostén sentimental, económico y vital, una bonita historia, con misterio pictórico de por medio, de la que puedes saber más pinchando aquí

Cada uno de los 24 Preludios están escritos en una tonalidad diferente, expresando distintos sentimientos o emociones, entre las que destacan una melancolía y una rabia casi dolorosas de escuchar, influencias seguras del estado emocional de un hombre que, aún joven, se ve indefenso y frágil ante una quebradiza salud que no tardaría en abandonarle. A este Preludio nº. 4 se le conoce extra-oficialmente con el sobrenombre de Suffocation (asfixia, ahogo) y aquí suena bajo las sabias manos de la extraordinaria pianista bonaerense Martha Argerich.

Y para terminar, como curiosidad, os diré que esta hermosa pieza aparece interpretada por el mismísimo Christian Grey en una escena de la película "50 sombras de Grey", por Allie Calhoun en "El diario de Noa" y -entre otras- en mi favorita, "Florence Foster Jenkins", a dúo por la excéntrica cantante y su pianista, interpretados por Meryl Streep y Simon Helberg.
Ahora sí, os dejo, supongo que rebuscando en vuestra videoteca o deuvedeteca, así que gracias, de nuevo y hasta el año que viene. 

O no.












13 de diciembre de 2015

Fiat Lux!

"La literatura, la música el arte son expresiones maravillosas que salen de los más profundos sentimientos del alma y de los más bellos sueños".
Lusa Guerrero, escritora. 








Hola a todos. 

Hoy una entrada, no por tardía, menos sentida, dedicada como afectuoso agradecimiento a la escritora y amiga Lusa Guerrero, quien, a pesar de los muchos obstáculos que el destino puso en su camino, tuvo una vez más el tesón y el coraje necesarios para seguir remando a contracorriente, a fin de  traernos su reconfortante calor hasta la muy gélida, pero tan acogedora ciudad de Burgos, en cuyo coqueto Teatro Principal tuvo lugar la presentación de su libro autoeditado "Sin miedo a vivir, sin miedo a soñar".  


Fachada del Teatro Principal y estatua del Cid, Burgos.


Varias adversidades de la vida, culpa de nadie, que afectaron a la organización del acto, éramos pocos, pero muy bien avenidos, los que asistimos a su conferencia "Cómo vencer los miedos" y a la posterior presentación del mencionado libro. Éramos pocos, pero nos teníamos ganas, éramos pocos, pero antes de conocernos ya éramos amigos


Lusa Guerrero (2ª por la derecha), flanqueada de amigos.
Burgos, 20 de noviembre de 2015.
Algo más que una conferencia, en la que las palabras eran quizá lo de menos. Aún mudos, aquella reunión de amigos hubiese sido una clase magistral de como hablar con las miradas. Esas miradas que huérfanas de palabras, compañeras del silencio, te invitan a llegar a través de ellas al corazón de sus dueños, haciéndolos transparentes, revelándonos su pureza, su nobleza, su alma. ¿Conocéis esa sensación de sentir que estas ante una buena persona con tan sólo mirarla a los ojos?, pues eso, eso es una conferencia con Lusa Guerrero.



Enlace al blog de Lusa Guerrero:
http://lusaluz.blogspot.com/

Un libro tan hermoso como duro, cuya primera parte consta de la autobiografía novelada de la autora. "No me considero escritora" - Lusa dixit-, expresión que sus lectores suponemos fruto de un exceso de humildad, pues creo que coincidiremos en destacar lo bien estructurada  que está la narración de una vida escrita de forma amena y amable, a pesar de las muy duras experiencias vividas, entre esos pequeños buenos momentos que nos regala la vida y que tan pocos sabemos apreciar. 

En la segunda parte del libro recoge la autora toda una cosecha de aforismos y pensamientos, un fértil huerto que ha cultivado a lo largo de los años, sembrado de las vivencias, de la observación, aprendiendo a vivir sin dejar nunca de soñar, del valor de las pequeñas cosas, del valor de un presente eterno, del poder del perdón. Qué difícil es pedir perdón, ¿y darlo? 

Salvando enormes distancias por incomparables, Lusa y un servidor coincidimos en muchos aspectos de nuestro vivir y pensar, aunque no tantos como, por mi parte, fueran deseables. Quiero regalarte, amiga Lusa, una frase. Una frase que a mí me trae de cabeza, a la que no dejo de darle vueltas. Una frase que contradice una de las tuyas, por eso te la ofrezco, para que me acompañes en su reflexión, quizá en alguno de esos momentos en soledad, a la sombra de las balsámicas notas de un piano, al calor de una chimenea encendida frente a esa ventana que mira al mar: 


"Si sólo amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?".
                                                                                             Mt 5:46


Sí, es de La Biblia, pronunciada por Jesús durante el Sermón de la Montaña, pero aquí expuesta por quien es más del Antiguo que del Nuevo Testamento, por quien es más del ojo por ojo que de poner la otra mejilla, por quien se balancea sin red sobre el fino hilo que separa el Bien del Mal, de la salvación o condenación del Ser Humano. 




Me despido por ahora, mi futuro más inmediato se empeña en ser presente, pero te dejo, amiga Lusa, amigo visitante, en la mejor compañía seguida de un ruego: 


Sé Luz y jamás dejes de brillar.



Nocturno en mi menor. Op. 72, nº 1


Fiat Lux!
Lux. 
Luz. 
Lusa. 
Lusa inocente. 
Lusa vulnerable. 
Lusa luchadora. 
Lusa soñadora. 
Lusa ¡escritora! 
Lusa. 
Luz. 
Lux. 
Et Lux perpetua, luceat nobis. 
                             
                                            Florentino Menéndez.



Gracias Lusa y amigos.







           






11 de mayo de 2014

Para... ¡todos!


"El recuerdo es el perfume del alma".
George Sand, escritora francesa.




Pobre Beethoven... 
Ahí le tenéis, dando rienda suelta a su extraordinaria genialidad, nuevamente espoleada por las musas del amor. Sí, pobre Beethoven... 
Nos encontramos allá por la primera década del siglo XIX y sí, ahí tenemos al gran genio alemán componiendo la que va a ser una de las piezas más famosas de la gran música, la "Bagatela para piano en La menor". Ya casi la tiene terminada, unos retoques por aquí y por allá, una firmita y... ¡lista! ¡Ay!, si con esto no triunfo... ¡Oh, cielos, con tantas prisas casi se me olvida lo más importante, ¡la dedicatoria!: 

¡Para Elisa!
Para... ¿Elisa?
¡¡¡PARA ELISA!!!

Bagatela para piano en La menor, 'Para Elisa'.

Sobre este precioso y romántico tema existe una misteriosa leyenda en cuanto a la exactitud del título con que pasó a la historia, el de la dedicatoria que el buen Beethoven insertó en su manuscrito. Quién sabe si por apresuramiento o por el nerviosismo típico de cualquier enamorado; quizá por el mal carácter, tan propio de nuestro sufrido protagonista, o quizá por la conjunción de todos los males nombrados, el caso es que no hubo forma de descifrar con exactitud la nerviosa caligrafía del firmante. Y, hete aquí, que donde unos leyeron Für Elise (Para Elisa, en alemán), a otros parecióles ver Für Therese (Para Teresa); y es que para más complicación, al parecer, según cuentan los estudiosos de la cosa, pasaron por el enamoradizo corazón del compositor dos damiselas candidatas a tan preciada dedicatoria -preciada actualmente, porque en su momento, por una u otra causa, el sordo genial no fue, como se diría ahora, el tronista del momento, hechos que ayudaron, sin duda alguna, a reforzar su afamado mal saber estar- 

Elisabeth Röcket
Therese Malfatti

Las investigaciones sostienen como más probable que fuera una tal Therese Malfatti, joven discípula de Beethoven, aunque también se contempla la posibilidad de que fuera una soprano alemana llamada Elisabeth Röckel, dando validez al nombre que eternamente acompañará tan exquisita obra maestra. 
Sí, pobre Beethoven; cuánta amargura acumulada hasta el fin de sus días. Si él supiera..., si, al menos, hubiese sido capaz de imaginar que, pese a que ni para Elisa, ni para Teresa, acababa de componer la que iba a ser una de las obras maestras más escuchadas de todos los tiempos; quizá no, seguramente, habría escrito, imponiendo la cordura a la ceguera del amor, un agradecido "Para todos"
Y a eso es a lo que un servidor quería llegar hoy con este melancólico post
No hace mucho viviendo un reencuentro familiar y, después de muchos años, repasando lo que fue y nunca debió de dejar de ser, reaparecieron muchos momentos que permanecían medio borrosos entre las brumas de unas memorias, aunque cansadas, aún latentes.
Fueron rescatados, no sin celebradas confusiones, muchos momentos de tiempos entre costuras, de jilgueros que no lo eran, sino gorriones, de hermanas y primas con muñecas disputadas; volvieron a sonar en el silencio del recuerdo acordeones y gaitas, florecieron de nuevo aquellos Clavelitos, imprescindibles en cualquier repertorio digno de aquellos maravillosos años
Y de ahí la elección de tan hermosa pieza musical. Era mi intención dedicarla a la memoria de quien lució tan hermoso nombre, pues hermosa en todos los sentidos fue su portadora; por eso elegí el Para Elisa
Pero cómo dedicárselo a Elisa, sin acordarme de Santiago, ni de..., y aquí añada el lector tantos nombres como quiera, pues, a buen seguro, acertará. 

Y ahora ¿quién o qué me impide dedicarle también esto a Isabel, a Elsita, a César o a Fermín?

Y ¿quién o qué me impide seguir citando nombres como Leti, Natalia y Santi, LysLanitas, Massiel, Malasombra, Mª Jesús, Chema, Enrique, Rubén, Soraya, Ana, Francisco, Mariano, Óscar, Danna, Neus, Héctor, Carlos, o Tour by Mexico,  a quienes quiero agradecer su presencia en la columna derecha de este paradisíaco sitio o a aquellos que procuran la difusión del mismo en distintos medios? Siempre me quedaría alguno sin mención y tanto sería mi penar como aquel que modeló el carácter del buen Beethoven.


Entonces tendría que, imitando aquel famoso anuncio de la más famosa marca de bebida refrescante a base de cola, proseguir en interminable perorata: para altos, para bajos, para gordos, para flacos... para al final acabar concluyendo que todo quedaría suficientemente claro con un simple:

¡PARA TODOS!

O no.







21 de enero de 2013

Standby.

"El aislamiento es un elemento indispensable de la felicidad humana".
Glenn Gould, pianista canadiense.




Sería muy fácil decir que nos han convertido esto que seguimos llamando vida en una infernal carrera en la que todo ha de ocurrir deprisa y cuanto antes; hay que llegar, antes incluso de partir, ¿el destino?, qué importa. 
Tú corre, corre... ¡corre!
¡Y lucha!
Pero sobretodo no pienses, ni porqué, ni contra qué, eso déjalo en nuestras mentes... digo en nuestras manos.
Sí, sería muy fácil decirlo y descargar la culpa en los de siempre y quedarnos tan anchos, sin añadir que nos hemos dejado hacer todo lo que han querido y más.
Sé que estáis ahí y os saludo.
Lo sé, porque a pesar del precario estado vital a que me han llevado tantos años de cruentas  batallas, aún puedo sentiros, aún puedo oír vuestra entrecortada respiración a cada paso que os esforzáis en dar para llegar hasta aquí, aún puedo oler vuestro ansia y saborear vuestra necesidad de evasión hacia mundos más amables.
Sí, yo he colapsado. Me he quedado sin energía, al borde del desfallecimiento. No podré atenderos como exigen las más elementales normas de hospitalidad. Debo pediros que me disculpéis, por un tiempo. He de descansar, necesito una pausa, un paréntesis, un receso, un enroque, un Kit-Kat.

Pero no os vayáis.
 He dedicado mi penúltimo aliento a prepararos una audición muy especial con la que podáis abstraeros del mundanal ruido hasta el límite que vosotros mismos os pongáis, abstraeros incluso de mi no presencia.

Casi una hora de medicina para almas cansadas, de fácil administración. He procurado hacer un vídeo lo más minimalista posible que mi barroca visión plástica me permite, sin recurrir al socorrido y eficaz, pero triste, fundido en negro, con el objeto de no distraer mucho la escucha, que podéis realizar mientras lleváis a cabo alguna de esas otras tareas que, satisfactorias o no, necesitáis llevar a cabo, o simplemente para hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer: derrumbarme en mi sillón favorito -ojalá pudiera decir que con una copa de buen vino en la mano, pero...-, con la espalda recta, los brazos bien apoyados, la cabeza bien erguida y los ojos cerrados a pesar de estar envuelto en la oscuridad más profunda, aislado de cualquier otro estímulo que ahora mismo me resulta totalmente innecesario e incluso molesto.

Ahora dejadme, pero que no os moleste mi inacción, sólo -y solo- necesito recargar baterías. Difrutemos juntos de esta maravilla, vosotros a vuestro modo, yo me quedo en modo de espera, en standby. 


"Variaciones Goldberg".

J. S. Bach
Composición para teclado (clavicémbalo, aún no se había inventado el piano), terminada por Johann Sebastian Bach en 1741, por encargo expreso de un conde alemán que necesitaba aliviar sus noches de insomnio; su teclista de cabecera era un joven y aventajado alumno de Bach llamado Johann Gottlieb Goldberg, de ahí el nombre de la obra, que se compone de un único tema llamado aria, treinta variaciones y la repetición final del aria (Aria da capo). Las peculiaridades técnicas son demasiado dificultosas de entender -y mucho menos de explicar- para quienes no estamos formados en la materia, así que sólo os puedo decir que para su ejecución se necesita algo más que virtuosismo.

Glenn Gould
Esta versión que os he puesto, es la de la grabación posiblemente más famosa que se ha realizado en el mundo clásico, imprescindible en la discoteca de cualquier aficionado que se precie de serlo. Su intérprete, Glenn Gould, un pianista mítico, genio y figura (hasta la sepultura, sí), excéntrico hasta decir basta, del que una lectura atenta de su biografía nos proporcionaría horas de auténtico deleite. Existen en la red numerosos artículos, documentales y vídeos sobre su vida y obra, un espectáculo cuanto menos entretenido. También quiero destacar las muy recomendables grabaciones que Sony Classical llevó a cabo de toda su obra, especialmente la que conmemora el 80º aniversario del nacimiento del genial artista. Y por último, y como anécdota, ¿sabéis que música había pedido para escuchar en su celda el Dr. Hannibal Lecter? 


Creo que os he dejado material lo suficientemente interesante para manteneros entretenidos una temporada.

Espero recuperarme y volver pronto.

Con un buen periodo en standby escuchando maravillas así, creo que será innecesario tomar medidas más drásticas.






O no.







          





29 de octubre de 2012

Sexo, mentiras y citas de Ovidio.

"La verdad existe. Sólo se inventa la mentira."
Georges Braque, pintor y escultor francés.



SEXO...
Hola visitantes. ¡Vaya, cuánta expectación!
Aunque, bueno, veréis... A todos los que habéis llegado hasta aquí buscando sexo debo advertiros que, en cierto modo, habéis sido un poquito engañados.
No obstante, como buen anfitrión que soy, os invito a quedaros todo el tiempo que deseéis; quizá encontréis algo interesante que os guste, o algo tan aburrido que os disguste tanto que no podáis resistir la tentación de ejercer vuestro derecho a la crítica, lo cual, ahora que lo pienso, también lo convierte en interesante, ¿no?
Supongo que habéis sido transportados hasta aquí por alguno de esos potentes motores de búsqueda en el que habíais escrito alguna de las etiquetas falsas que he incluido en este post. Lo cierto es que, sin saberlo, estáis siendo partícipes de un experimento de marketing.
 Y es que me he propuesto comprobar el poder de atracción de ciertas palabras, que son como imanes, sobre una audiencia -la de este blog- más o menos estable, ¡y pírrica!, diréis algunos, sí, pero ¡tan distinguida!, os respondería yo... En fin, que la palabra sexo -y otras de similar connotación-me venía muy bien para el mencionado ensayo y para jugar con un título también... atrayente.
...MENTIRAS...
Pues bien, vamos a lo que vamos, que posiblemente sea lo único interesante con que os toparéis en esta ¿decepcionante visita? No, no creo, ya veréis. Dadle al play:

"Claro de luna"
(1er. mov. Adagio sostenuto)

Precioso tema, ¿verdad? Escrita y publicada en los albores del siglo XIX por el genial Ludwig van Beethoven, mi compositor, y con mucha diferencia, favorito. Escuchando este inmortal tema no puede uno dejar de preguntarse ¿qué pasaba por la cabeza del admirable maestro alemán? 
Mi colega, y sin embargo amigo, Ángel Herrera, toledano de pro y mejor persona (a quien envío desde aquí un saludo -¡hola Ángel, te saludo!-,ya está), como conocedor de mis debilidades, me envió, tiempo ha, un correo en el que, sobre el fondo de unas bellas panorámicas, se narraba una muy almibarada leyenda sobre esta bella melodía que, por supuesto, adornaba tan elaborada presentación. A poco que naveguéis por la Red, no tardaréis en encontraros con esta historia, o con alguna de sus variantes, cuyo argumento se podría resumir más o menos así (poneos cómodos):

Rondaba el buen Beethoven los 30 años y por las muchas desgracias que le había deparado la vida, y cuya enumeración me permitiréis omitir, digamos que no se encontraba en su mejor momento anímico y que todo ello le había llevado incluso a pensar en el suicidio. Quiso el destino que se encontrara con una joven ciega que le dijo que daría cualquier cosa por poder ver la luz de la luna. Aquello conmovió tanto al genial músico que, sintiéndose avergonzado, cambió totalmente su negativa visión de la vida y en un acto de redención y compasión por aquella hermosa muchacha ciega, sentose al piano diciéndole yo haré que puedas 'ver' la luz de la luna, y así fue como nació esta maravillosa obra.   
Muchas son las personas que admiran esta gran obra y que desconocen que como sonata que es -aunque no muy categórica- consta de tres movimientos y parece ser que nadie se ha molestado en inventar una leyenda sobre los dos restantes, así que ¿porqué no lo hacemos nosotros mismos?
¡Venga...! Será divertido... Vale, empezaré yo, escuchad:

"Claro de luna"
(2º mov. Allegretto)
Pues está muy claro. Lo que yo 'veo' en este segundo movimiento es el triunfo del amor, la alegría de vivir. Está claro que Beethoven quedó profundamente impresionado por aquella joven invidente hasta el punto de sentirse locamente enamorado y solicitarle sus favores, que desde luego le fueron concedidos, pues ¿quién no caería en brazos de quien te compone algo así? ¡Hasta yo me lo pensaría! No hay que ser muy despierto para 'ver' que este Allegretto comienza una vez dado el sí, quiero, con la feliz pareja paseando agarrados de la mano mostrando su dicha por las calles de Viena, una manita por aquí, otra por allá, saltito va, saltito viene, que si te quiero mucho, que si yo te quiero más, que si qué feliz soy... bueno y así sucesivamente hasta el consabido ¿en tu casa o en la mía? Pues... en la mía, que tengo una botellita de Lambrusco que da pena verla llena.
 
Y ahora os toca a vosotros, no es obligatorio, pero ¡venga, animaos! Alguien habrá por ahí con la suficiente imaginación como para desvelarnos como terminó la historia de nuestra pareja de enamorados. Sólo tenéis que escuchar atentamente la vertiginosa tercera y última parte de esta sonata y dejar vuestra opinión en el apartado 'comentarios' que está más abajo, os será más fácil si elegís publicarlo de forma anónima (firmando si lo deseáis) en caso de que no tengáis abierto un perfil de los que se solicitan. Así que ánimo, dadle al play, no os distraigáis pensando cuántos dedos hay que tener para poder hacer ésto y, sobretodo, no intentéis hacerlo en casa sin la supervisión de un experto fisioterapeuta.

"Claro de luna"
(3er. mov. Presto agitato)

Mientras os llega la inspiración os iré contando uno de esos raros casos en que la realidad supera a la ficción:

Ludwig van Beethoven escribió la Sonata nº 14, Op. 27, nº2, en do sostenido menor con el sobrenombre de 'Quasi una fantasia' (que comparte con su sonata anterior, la nº 13, Op.27, nº1), en el año 1801, siendo dedicada a una joven condesa de 17 años alumna suya llamada Giulietta Guicciardi, de la que al parecer estaba enamorado. La familia de la joven no veía al gran genio lo suficientemente digno para su niña y la prometieron, y desposaron, con un musiquillo del tres al cuarto pero con el suficiente pedigrí como para no desentonar en la vida social de la aristocracia vienesa. Tal desengaño afectó considerablemente al gran músico, agriándole aún más un carácter que ya de por sí era peculiar, convirtiéndole en un misántropo e impenitente solitario.
Poco después de la ruptura con la joven condesa fue publicada tan extraordinaria obra, convirtiéndose con el paso del tiempo en una de sus más conocidas creaciones. Queda por destacar que el nombre de Claro de luna  fue  incorporado tiempo después de la muerte de Beethoven, gracias a otro alemán, también de nombre Ludwig y apellidado Rellstab, de profesión poeta y crítico musical.
...Y CITAS DE OVIDIO.
Y para terminar me vais a permitir una breve pero imprescindible nota cultural, más que nada para justificar el rebuscado título con que he bautizado este entretenido post.

          -"No se desea lo que no se conoce".
          -"La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia".

¡Pues ya está! Objetivo cumplido. Hay quedan dos de las más conocidas citas atribuídas al poeta clásico Publio Ovidio Nasón, autor, entre otras obras, de Metamorphoseon (Las metamorfosis, obra maestra de la literatura clásica en la que combinando mitología e historia se narra en verso la historia del mundo desde su creación hasta la deificación de Julio César) y Ars amatoria (Arte de amar, cuyo argumento, por evidente, creo que no es necesario explicar). Si deseáis saciar vuestra sed de saber, pinchando sobre el nombre de tan ilustre poeta se abrirá un interesantísimo enlace sobre su biografía.
Y ya sin más, debo despedirme, no sin antes agradeceros vuestra presencia y haceros partícipes de la inmensa alegría que me embarga  por vuestra comprensión y aceptación. No sabría deciros porqué, pero estoy seguro de que volveréis. 
Hasta pronto, entonces.
O no.