"La capacidad de reir juntos es el amor".
Françoise Sagan, escritora francesa.
Nota del autor:
Mis queridos lectores, visitantes y amigos, este post fue escrito para ser publicada en el pasado día de Año Nuevo de 2016. pero, por causas ajenas a vuestra voluntad, no pudo ser, así que aquí os lo traigo hoy, con algún que otro retoque, apreciadlo bien, pues como comedia escrita en tiempos grises, ha de tener, sin duda, un plus de valor añadido.
Gracias a todos y FELIZ AÑO NUEVO.
Otra nota del autor:
Eeeeeh, pues resulta que entre retoque y retoque, se me ha ido la mano lo que mayormente viene siendo otra cuestión de tamaño, así que, en una decisión salomónica he decidido partirlo en dos partes, con lo que todos ganaremos algo, vosotros suspense y yo tiempo.
-Primer personaje: Mi "ALTER EGO".
Hola, espero que os encontréis ya bien despejados de los efectos colaterales de tanta -supuesta, por tradicional- celebración, aunque aún así tengo serias dudas de que toméis por verídico lo que deseo relataros. Sí, son serias mis dudas, muy serias; y lo son tanto, porque ni siquiera yo mismo me atrevo a dar por cierto lo ocurrido esta última noche de transición entre dos años, el que muere y el que le releva:
Mis queridos lectores, visitantes y amigos, este post fue escrito para ser publicada en el pasado día de Año Nuevo de 2016. pero, por causas ajenas a vuestra voluntad, no pudo ser, así que aquí os lo traigo hoy, con algún que otro retoque, apreciadlo bien, pues como comedia escrita en tiempos grises, ha de tener, sin duda, un plus de valor añadido.
Gracias a todos y FELIZ AÑO NUEVO.
Otra nota del autor:
Eeeeeh, pues resulta que entre retoque y retoque, se me ha ido la mano lo que mayormente viene siendo otra cuestión de tamaño, así que, en una decisión salomónica he decidido partirlo en dos partes, con lo que todos ganaremos algo, vosotros suspense y yo tiempo.
-Primer personaje: Mi "ALTER EGO".
Hola, espero que os encontréis ya bien despejados de los efectos colaterales de tanta -supuesta, por tradicional- celebración, aunque aún así tengo serias dudas de que toméis por verídico lo que deseo relataros. Sí, son serias mis dudas, muy serias; y lo son tanto, porque ni siquiera yo mismo me atrevo a dar por cierto lo ocurrido esta última noche de transición entre dos años, el que muere y el que le releva:
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'Cabaña en la alta montaña' Mel Mc. Robert |
Como cada año por estas fechas he regresado a mi querida montaña de eternas nevadas cumbres, a la pequeña, pero acogedora, cabaña de madera en la que, de tanto en tanto y cada vez más y con más frecuencia, me gusta aislarme y refugiarme del mundanal ruido; pero si os dijera que pensaba pasar la Nochevieja cenando y comiéndome las tradicionales uvas de la suerte y brindando conmigo mismo, en soledad, sería un feo menosprecio al más apreciado y leal de mis amigos: mi fiel, juguetón y gracioso perro Canelo.
-Segundo personaje: CANELO.
Allí estaba, acurrucado a mis pies, ora agitando la cola, ora levantando una oreja y entreabriendo un ojo al ritmo del crepitar de la leña que ardía en la innecesaria chimenea, vigilante y desconfiado, o quizá, tan sólo soñando que correteaba y saltaba por los verdes y extensos prados de algún canino Cielo, luciéndose ante alguna cánida vestal que le hiciera tilín; parecía dormitar, sí, tan feliz y contento como ajeno al cambio de año, que en su perruno calendario tan sólo figura una hoja, sin números, sin fechas, quizás sí con un nombre, Otro Día Feliz, podría ser que también con algunas tareas instintivas y aprendidas, despertar a lametones al Amo, salir a regar árboles y fertilizar la tierra, jugar, corretear y saltar alrededor del Amo, estar siempre pendiente de Él, acompañándole y, sobretodo, protegiéndole. Inocente chucho..., ajeno, decíamos, al reemplazo añal, aunque, seguramente, no al vivir una noche especial, en la que su habitual plato de comida mutaba en lata de carne Gourmet deLuxe, que tal fue la cena que le serví, nada habitual, como tampoco lo eran las doce bolitas de PetCookies con que, a bolita y caricia por campanada, le iba a regalar en breve, obsequiándome él a mí con todo su repertorio de saltitos, volteretas, lametones y carantoñas caninas.
Mano izquierda, bolita, mano derecha, uva, tal era el mantra que mentalmente habré de recitar para no equivocarme; recitativo, por supuesto, en vano, pues entre contar campanadas y repartir golosinas, caricias y uvas, ¡quién no se liaría un poco!, como cada año, y seguramente, así volverá a ser éste, pero creo, y creo decirlo bien en nombre de los dos, no nos volverá a importar, a Canelo le encantan las uvas y a mí parecen no disgustarme las chuches de galleta para perros.
Entre estos y otros pensamientos más o menos idílicos, díme cuenta del rápido paso del tiempo, ya faltaba muy poco para la hora mágica, pasé revista comprobando que todo estaba en su sitio, uvas y galletas, botella de champán, copa y cuenco -sí, a él también le gusta, y la cerveza tostada, como a mí, pero eso dejémoslo para otra ocasión-, un paquete de serpentinas, bolsa de confetis, globos, antifaces y toda esa clase de boberías típicas de los cotillones; bueno, de todo ¡no! Y no es que uno no aprecie el noble y arriesgado arte de la pirotecnia, pero hasta que no se inventen los petardos, cohetes y fuegos artificiales mudos, nada.
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© menudoanimal.com |
Winterreise.
Viaje de invierno.

―¡¡¡TITOOOOOOOOOOOOO...!!!
-Tercer personaje: Mi sobrina MARI BEYONCÉ.
¡No puede ser!, ¡no puede ser! Pero sí, ahorrándoos mi espasmódica e inmediata reacción, os digo que sí, podía ser y, de hecho, fue.
Abrióse la pesada puerta de madera maciza sin ni siquiera girar la manilla, como si una manada de elefantes, ¡que digo elefantes!, ¡de orcos!, de furiosos orcos, valga la redundancia y permítaseme la licencia de la cita mitológica, pues no se me ocurre nada más bestia con que comparar a la hecatombe que acababa de cruzar el umbral llevándose por delante todo lo que encontró a su paso, casualmente la ya mencionada pila de discos, gramófono, sillas y mesa con uvas, galletas, champán y cristalerías varias, además de ir dejando tras de sí un rastro de chocolatinas, mantecados y polvorones, amén de cables, conectores, enchufes y extraños aparatos que de un par de maltrechas bolsas de plástico parecieron querer huir. Antes de abrir la boca, encontréme a la dulce criatura abrazada a mis temblorosas piernas, haciendo yo de tope final a tan salvaje estampida. Suerte que el pobre Canelo anduvo bien de reflejos, logrando esquivar a la susodicha, pudiendo así sumarse a la alegría y jolgorio propiciados por el inesperado reencuentro.
Hola Tito, Tito guapo, qué sorpresa ¿verdad?, ¿a que no me esperabas, eh, Tito?, a ver que contentito está mi Titooooo, que ha venido a verle su sobrinita favoritaaaaaa... Sí, favorita y única, e interprétese este último adjetivo en todas sus acepciones, gemía yo para mis adentros, ajeno al griterío de la nena y los ladridos del can, extrañamente imperturbable ante el apocalíptico escenario que un ahora difuso campo de visión me ofrecía. Apoyéme tomando asiento en algo que luego identifiqué como mi butaca favorita volcada, mientras la infanta se afanaba en dedicarnos a mí y a Canelo inconexas, por atropelladas, exclamaciones de amor, cariño, alegrías y bendiciones, por supuesto, a grito pelado. Poco a poco, no sin esfuerzo, logré descifrar algunas de sus alborotadas palabras, eso sí, sin lograr colocarlas en mi colapsada mente en un orden, digamos, mínimamente comprensible. Aparte de los cariñitos y zalamerías de costumbre, logré captar algo así como "Papa Noel me trajió el karaoke panchufar a la tele, Tito, sólo tienes que conectarlo a la tilivisión con todos esos cables que me se cayeron de la bolsa y ya podemos jugar a cantar y bailar porque también tiene pa bailar Tito que se pone una alfombra de colorines en el suelo y en la pantalla sale cómo tienes que poner los pieses porque se encienden unas luces que te lo dicen, Tito, pa que no te equivoques, Tito, ¿a que te mola, Tito? Anda, enchúfalo y bailamos después de las campanadas, ¿eh, Tito?, Tito, ¡¡¡TITOOOOOOO...".
¡¡¡Las campanadas!!!, mi corazón y mi cerebro volvieron a alarmarse de repente al darme cuenta del poco tiempo que faltaba para el momento cumbre de la noche y que todo lo que tan concienzudamente había preparado estaba patas arriba, esparcido por toda la sala. Ni siquiera con un milagro podría reconducir la situación, ¡ay, quién me va a ayudar!, yo te ayudo Tito, no, hija, deja, ¡guau!, tú tampoco puedes, ¡ay, quién me ayudará!, que yo te ayudo Tito, que no, pequeña, ya has... ¡guau!, ¡guau! ¡GUAU! ¡Basta! Ninguno de vosotros puede ayudarme con ésto. En realidad, nadie, nadie puede...
―¿Se puede, Milord?
-Cuarto personaje: BARTHOLOMEW, mi mayordomo.

No queriendo herir susceptibilidades, acepté la propuesta y entre todos conseguimos, más o menos, hacer de aquella selva un lugar habitable, una vez los muebles en su sitio y las uvas, galletas y... Tito, Tiiiitooooo, que a mí no me gustan las uvas, entonces, criatura, ¿qué comes con cada campanada? ...¡polvorones! en nuestros respectivos platos, púsele a la niña una vieja sábana agujereada en su centro, cual poncho improvisado a modo de babero, pues el pringoso recubrimiento a base de chocolate de los dulces, recordábame episodios antes vividos en los que comida, más niña pringosa, más tapicerías, daban como resultado la irremediable renovación total de mi carísimo mobiliario casero. ¡¡¡Que empiezan los cuatros Titooooooo!!!, los cuartos, se dice los cuartos, Maribé, corregí mientras subía el volumen de la radio y la nena se sentaba en mi preciosa alfombra de pelo, ¡ay!, blanco, sujetando al pobre chucho con un brazo ante su cuenco de PetCookies, a la vez que apretaba ansiosa un polvorón con cada mano, que sea lo que tenga que ser, murmuré resignado mientras me sentaba en el sofá e invitaba al buen Bartholomew a hacer lo propio a mi lado, cosa que hizo tras un sincero oh, gracias, Milord; cuánto me gustaría decirle que dejara de llamarme Milord, y de fingir que es un auténtico mayordomo inglés, ¡pero si hace siglos que sé que se llama Bartolo y que es natural de Manganeses de la Polvorosa!, en la bella provincia de Zamora..., pero, sinceramente, no puedo, no me atrevo.


―Hola, con permiso...
Nooooo!!!!!
ResponderEliminarQuiero seguir leyendo ya, ya YA!!!!
Qué intriga en medio de tanto caos (que, en verdad, tenías razón que de eso se trataba).
Volviendo al tema que unifica, espero que sea un buen año para vos y todos tus personajes que buscan Amor: la hermosa y traviesa, el flemático y solidario, el peludo y revoltoso, la Parca y creativa, el músico escritor y ... ¿Quién será el sexto?, me pregunto mientras sigo escuchando a Schubert.
Lo mejor para este 2017, que comienza con grandes dosis de creatividad y humor (me arrancaste unas cuantas carcajadas :).
Un placer.
Desde Argentina,
Clara
*posdata: muy bueno lo de los fuegos artificiales, tanto por el ruido como por el tema ecológico -esto lo agrego yo!-
y lo del origen del mayordomo...
y lo del camino pegajoseado de Mari Beyoncé...
y la descripción del amor canino...
y lo del final...
y...
...y mis eternas gracias por todo. Ten un poco de paciencia, que es una gran virtud. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pues pronto saldrá la excepción.Algo así como la escena del camarote de los hermanos Marx, pero en bruto.
Eliminar¡Besotes!
¿Quién lo dice????
EliminarPrimero leamos y después digamos...
;)
¿Impaciente?
¿Yo?
Querido Don José: hoy me toca a mí devolveros la visita. Deciros que me ha gustado la pieza, que a usted esto del humor literario no se le da nada mal y que, en ciertos momentos, me recordó a esas maravillosas novelas de mi admirado P.G. Wodehouse (mayordomo incluido). Estaré atento para no perderme la segunda parte. De hecho, ya me lo apunto en mi lista de propósitos de año nuevo: "No olvidar leer la segunda parte de SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AMOR de D. José Florentino". Dicho (y apuntado) queda.
ResponderEliminarUn abrazo, D. José. Y feliz 2017. : )
No lo entiendo..., yo que sólo escribo para el Pueblo y va y se me llena esto de Ilustrísimas Personas.
EliminarHombreeee, gracias por los cumplidos y ya siento haberle fastidiado la agenda del presente año, aunque debemos dejarlo en empate, usted a mí me ha despertado, de nuevo, el ansia, esta vez por conocer al tal Woodehouse, que promete.
¡Saludos!
Wuauu me encantan la entrada tengo de decir que según lo leía ne iba sorprendiendo y encajando en mi cabeza como en una peLi a los personajes. Lo peor que lo leo desde el trabajo y me tuve que contener la risa varias veces 😊 Deseandito estoy de ver la segunda parte. Que jarte tienes escribiendo una admiradora 😊
ResponderEliminarNi mis personajes ni yo nos hacemos responsables de despidos pro o inprocedentes. Por otra parte, MUCHAS GRACIAS por el bonito comentario y la admiración, que te aseguro, es mutua. Hala, ya estoy salivando.
EliminarBesitos.
Madre del amor hermoso!! Que locura de fin de año!! Jajajaja Que bueno! Aunque ahora que iba a aparecer una gran invitada (por cierto, el perrete me encaaantaaa) vas y cortas tajante...
ResponderEliminarBueno, esperaremos a ver que pasa al final ^^
Feliz año José! A ver que depara el 2017 ;)
Hasta la próxima!
Graciaaaaaas...
EliminarEso no es nada comparado con lo que le espera a mi pobre Alter Ego. Paciencia.
Besitos 😘
Que siga por favor, ni se te ocurra dejarlo así, que ha sido fascinante volver a leer un relato tan...tan...caótico o lo que sea, pero me ha encantado, Canelo es lo más.
ResponderEliminarUn abrazo José.
Tranquila,amiga Thelma, que seguirá y muy pronto. Y, dando una pista, que la historia continúe durante mucho tiempo...
Eliminar...depende de vosotros.
Muchas gracias por venir. Besotes.
Genial... y sobran más palabras.
ResponderEliminarDe un anónimo... o no.
No, va a ser que no es tan antónimo. Jaque...
EliminarMillón de gracias
;-)
Antónimo tampoco (maldito corrector).
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