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3 de abril de 2011

Ya es primavera... ¡aaarg!

"Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera"
Pablo Neruda (poeta chileno).








     Ha llegado la primavera, la estación que casi todo el mundo espera con ansiedad casi enfermiza, cual Mesías redentor de todos los males que la oscuridad invernal parece recrudecer y portador de la Luz salvadora e iluminadora de insondables pero sugestivos caminos hacia todo tipo de parabienes, gozos y felicidades varias.

     Sí, la primavera ha venido y nadie sabe como ha sido y mientras se va instalando veremos como, poco a poco,  los cielos irán cambiando de un radiante, espléndido y casi balsámico gris plomizo a un cegador, engatusador e incitante azul intensamente vivo; los campos, los bosques, los parques y hasta las ciudades se llenan de colores luminosos, colores pastel, colores eléctricos, colores chillones; de insectos y otros bichos, hambrientos, reptantes, zumbadores, saltarines, pegajosos; de pícaros pajarillos que con sus estruendosos y seductores trinos prometen qué tal si te invito a cenar en mi nuevo nido y tú me preparas el desayuno, cuando realmente buscan pupila facilona para un aquí te pillo, aquí te mato y a otra cosa golondrina, digo mariposa; y de niños, decenas, cientos, miles, millones de niños, más coloridos, zumbones, saltarines, pegajosos y chillones que todo lo anterior junto y te entran unas ganas de...
  Bueno, da igual, porque una mezcla de  desidia e indolencia, de desmadejamiento generalizado, te hace reflexionar: si aquel tal Herodes no hizo bien su trabajo en su momento, no lo voy a hacer yo ahora. Si es que no hay voluntad...
     Relajémonos de tanta tensión con un poco de música de la buena, de la que gusta a todo el mundo, ¿hay alguien por ahí que no conozca esta maravilla, o que sin conocerla, no la haya escuchado o al menos oído alguna vez?

La primavera (Allegro)
     Acabáis de escuchar el primer movimiento del Concierto nº 1 para violín, cuerdas y contínuo en Mi,  más conocido como La Primavera, que forma parte de la archiconocida obra Las 4 estaciones, del prolífico compositor y virtuoso violinista italiano Antonio Vivaldi, obra que a su vez forma parte de "Il cimento dell' armonia e dell'inventione". En este primer Allegro la orquesta anuncia la llegada de la primavera con una alegre melodía que se repite como un eco, dando entrada  al violín solista que acompañado de otros dos violines imitan el canto de los pájaros; nuevo tema sugiriendo el correr del agua en una fuente y vuelta del solista anunciando una previsible tormenta para terminar con una nueva aparición del tema principal o ritornello con repetición. Magistral ejemplo de lo que se conoce como música descriptiva.
     Sí, la primavera, con sus colores, olores, sonidos, pero también con las alergias y esa cosa llamada astenia primaveral que año tras año te hace sentir como si llevaras el peso del mundo sobre los hombros. A mi me invade tal sensación de no-sé-qué que qué-sé-yo, de malestar, de pesadez, de desazón, que hace que me piense hacer cualquier cosa dos veces, sí, y sólo dos, porque como sabéis, a la tercera va la vencida y uno en tal estado de inanición física y mental  no está por la labor, por ninguna labor. 
     Es lista la astenia esa, sí. Me aletarga, me adormece, nubla todos mis sentidos y si en algún leve soplo de dignidad y autoestima  me descubre intentando aferrarme al refrán "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", no sé como lo hace, pero siempre acabo abrazado al "más vale tarde que nunca". Y si un día, raro día, me levanto con ganas de hacer algo, ella me convence para que me siente hasta que se me pasen. Si, al menos tuviera fuerzas, cantaría aquello de:
"Mañana por la mañana
no me levanto
y por la tarde tampoco
y dicen que soy un vago..."

...pero como no las tengo sigamos escuchando La primavera, ahora el segundo movimiento, un arrullador, casi estupefaciente Adagio, no porque aburra, sino porque te hace sentirte tan en la Gloria, que apetece dormirse para no despertar jamás.  


La primavera (Largo)
     En este segundo movimiento de La primavera son los violines quienes exponen el tema principal sugiriendo la tranquilidad de un pastor que sestea apaciblemente a la sombra de un árbol, mientras la repetición de dos notas a cargo de la viola, imita los ladridos de su perro.
     Con la llegada de lo que vosotros llamáis buen tiempo todo el mundo se echa a la calle, con ansia, con hambre de sol y de fiesta a celebrar cualquier cosa celebrable. Además, vuestros ilusorios días se alargan a costa de mis melancólicas, casi luctuosas pero siempre fértiles noches; vuestros vestidos ya no cubren, descubren, sedosas y aún inmaculadas pieles y vertiginosos, casi abisales escotes, a costa de previsibles desprendimientos retinianos, tortícolis varias y cardiopatías, más que congénitas, congenitales. Empiezan a celebrarse fiestas populares por doquier, la del santo o virgen de turno, la de la cosecha, la del vino, la de aquella estrella lejana, si hombre sí, mira, allá arriba a la izquierda, ¿la ves? ¡esa misma! El caso es que haya algo que celebrar y si no lo hay se inventa. ¡Camarero, dos cervezas! ¡Y otra de gambas! ¡Oído cocina!


La primavera (Allegro)
     En el tercer y último tema, se nos quiere mostrar con una alegre y muy conocida danza pastoril el regocijo de los pastores que junto al las ninfas danzan sobre los verdes campos bajo un espléndido cielo azul.
Nigel Kennedy
     Me parece de justa y obligada mención añadir que habéis podido escuchar una de las mejores versiones de Las 4 estaciones, de las muchas que se hicieron, grabada en el año 1989 para mayor gloria del británico Nigel Kennedy, descendiente de una familia de gran prestigio en el mundo de la música,  aventajado alumno del gran Yehudi Menuhin, virtuoso violinista y violista  y heterodoxo tanto en imagen como en las formas. Todo un personaje. Todo un genio. Genio y figura.
     Hablar de la primavera sin hacer mención al amor sería como cocinar pato a la naranja sin pato. Vale, pues a mi no me gusta comer patos y me encantan las naranjas, así que, en vez de loar y ensalzar los beneficiosos (y a veces benéficos) efectos del amor os voy a prevenir contra él.
Bueno, en realidad contra él no, bienvenido sea, me refiero a que estéis alerta, a que sepáis distinguir entre el latir de un corazón enamorado o el canto seductor de una sirena, preguntadle  a Ulises y sino, recordad lo que le pasó al bíblico Sansón al dejarse atrapar en las redes de la malévola filistea Dalila. Estad alerta, hay muchas Dalilas (y Dalilos) acechando por ahí. Siendo justos con el pobre Sansón, si veis el siguiente vídeo y escucháis la hermosa canción, enseguida comprenderéis su debilidad. Los fotogramas pertenecen a la película "Sansón y Dalila"  rodada en 1949 por Cecil B.  DeMille e interpretada por el hierático actor Victor Mature y la bellísima actriz Hedy Lamarr.

     El hermoso aria, en voz de la gran soprano María Callas (foto), es parte de la ópera "Sanson et Dalila" del compositor parisino Charles Camille Saint-Saëns y en ella la hermosa filistea Dalila intenta seducir al forzudo israelita Sansón, pesadilla de leones filisteos y de filisteos fieros como leones, interpretando una conmovedora canción titulada Printemps qui comence, algo así como Comienza la primavera. Disfrutadla con detenimiento, os aseguro que merece la pena. El vídeo lo he hecho en gran formato, podéis verlo en pantalla completa haciendo click en la esquina inferior derecha.

Printemps qui comence
(Samson et Dalila)

Comienza la primavera
llevando esperanza
a los corazones enamorados,
tu aliento al pasar
borra de la tierra
los días desgraciados.
Todo arde en nuestras almas,
y la dulce llama 
viene a secar nuestras lágrimas;
vuelven a la tierra,
por un dulce misterio,
las frutas y las flores.
¡En vano soy hermosa!
Mi corazón lleno de amor
llora por su traidor
esperando su regreso.
Viviendo de esperanza
mi corazón desolado
vive recordando
la felicidad pasada.
Al caer la noche
iré, triste, enamorada,
a sentarme junto al río,
esperaré llorando,
ahuyentando mi tristeza,
a que él regrese,
y tendrá toda mi ternura
y la dulce embriaguez
de un amor ardiente
que aguarda su regreso.

     Pocas veces quedó tan claro aquello de que la música amansa las fieras. Todo un Hulk de hace 3000 años convertido en un corderito de Norit tan blandito, que parece de algodón, como el Platero de Juán Ramón Jiménez

     Una auténtica demostración de como el arte nos ayuda a conocer mejor y a comprender las pasiones y las debilidades humanas. El bueno de Sansón pagó un alto precio por su debilidad, concretamente pagó la sesión de peluquería más cara de la historia, como diría mi admirado César Vidal,  la broma le salió por un ojo de la cara y la yema del otro, además de pagar con su vida y la de cuanto filisteo pululaba por allí.
     Cuentan que a la pobre Dalila se la vio vagando sin rumbo por las callejuelas de Hebrón y que por su mejilla se deslizaba una eterna lágrima.

     Seguro que era una lágrima de cocodrilo.

     O no.










6 de marzo de 2011

Carnaval

"La vida es un carnaval porque todos van disfrazados" (Anónimo)




     Ha llegado el Carnaval, esa fiesta popular de origen incierto y pagano, que pone a medio mundo patas arriba, durante la cual el descontrol, la lujuria y todo tipo de excesos despiden al duro invierno y preceden a la restrictiva Cuaresma.

     La cita anónima del inicio hace referencia a algo que casi todos hemos pensado alguna vez, también definido por la célebre frase "Todo el tiempo es Carnaval", es decir, a la creencia de que la mayoría de la gente lleva permanentemente una máscara ocultando, disfrazando su auténtica personalidad, que sólo sale a relucir precisamente durante esta festividad. Triste.
     Personalmente nunca he participado del Carnaval, en mi familia nunca ha habido tradición, ayudaba mucho el hecho de que durante la mayor parte de mi niñez estuviera prohibido por el franquismo, hasta 1977, a partir de entonces, ya fuera por falta de tiempo o del ánimo necesario me limité a verlo pasar. Bueno, siendo justo, mi celebración del Carnaval siempre consistió, año tras año, en ponerme hasta las trancas de frixuelos (crêpes) bien sea en su modalidad de a palo seco (con nada) o bien, no, mejor, enrollados sobre cualquier materia mínimamente sospechosa de ser comestible, ya fuera sólida, líquida, untable, dulce, salada, amarga, transparente o multicolor, y bien acompañados, eso sí, por alguna bebida lo más espirituosa posible y no me refiero al agua bendita, precisamente.
"Manhã de carnaval"
"Manhã de carnaval"
Manhã tão bonita manhã  
Na vida uma nova canção
Cantando só teus olhos
Teu riso e tuas mãos
Pois háde haver um dia em que virás
Das cordas do meu violão
Que só teu amor procurou
Vem uma voz falar dos beijos
Perdidos nos lábios teus

Canta o meu coração
A alegria voltou  Letra de Manhã de carnaval - Teresa Salgueiro - Sitio de letras.com
Tão bonita a manhã deste amor

Manhã tão bonita manhã
De um dia feliz que chegou
O sol no céu surgiu
E em cada cor brilhou
Voltou o sonho então ao coração
Depois deste dia feliz
Não sei se outro dia virá
É nossa a manhã, tão bela afinal
Manhã de carnaval.

  
     No, yo no participo activamente de esta popular fiesta, pero me encanta ver como disfruta la gente que sí lo hace, sobretodo los niños con sus divertidos disfraces, de los que, hoy en día hay gran variedad donde elegir, aunque el háztelo tú mismo sería un juego tan recomendable como enriquecedor para el entrenamiento de las habilidades manuales y sociales de las que muchos niños de hoy en día carecen y si en ese juego participa toda la familia, mejor que mejor. Debería ser una asignatura obligatoria. Y evaluable.
"La familia que se disfraza unida...
...permanece unida"
(Fotos cedidas por Luz Muñiz)
Carnaval de Venecia
     Cada Carnaval tiene su peculiaridad e incluso su momento (el del famoso barrio londinense  de Notting Hill, por ejemplo, se celebra en agosto) y mi preferido, por estética, es el de Venecia, con sus típicas máscaras y hermosos trajes copiados de la Corte parisina de principios del siglo XVIII.




Carnaval de Rio de Janeiro

     El Carnaval de Rio de Janeiro quizá sea el más mundialmente conocido.Famoso por sus impresionantes desfiles en los que las escuelas de samba dejan boquiabiertas a miles de personas con sus multicolores coreografías, músicas y sobretodo por sus espectaculares chicas tan llenas de entusiasmo como escasas de ropa.


Carnaval de Tenerife
     Y ropa, mejor dicho, trajes, pero trajes imposibles por su  espectacular arquitectura son los que lucen las aspirantes a Reina del Carnaval en Tenerife, en dura rivalidad en mi país con los Carnavales de Cádiz, populares por sus chirigotas, canciones con las que con mucho humor e ironía y frases muy medidas con un uso magistral de la polisemia y el retruécano  se lograba burlar la censura imperante en épocas no muy lejanas.


     Aquí os dejo una muestra, pero, con el permiso de los gaditanos, voy a ser un poco chovinista,  voy a barrer para casa. Se trata de unas coplas satíricas compuestas por un gran artista de mi querida tierra asturiana, Jerónimo Granda, a quien tuve la suerte de ver actuar en algunas del las muchas romerías o festejos varios que se celebran por aquellos lares. 
"Coplas de Carnaval"

     En cuanto a los grandes clásicos os dejo una delicada pieza perteneciente a la suite orquestal El carnaval de los animales, compuesta en 1886 por el prolífico músico francés Saint-Saëns. Se trata de "El cisne" en la que dos pianos y un cello nos describen con maestría el sosiego que nos sugiere la escena de observar a un cisne nadando plácidamente en su entorno natural. Maravilloso.


"El carnaval de los animales: el cisne"
     Y ya para acabar os diré de que me hubiera gustado disfrazarme, de haberlo hecho alguna vez. Bueno no, os daré una pista, es fácil.


     Preciosa canción ¿verdad? Escrita e interpretada por la cantante británica Annie Lennox     e incluída en la BSO de la película "Drácula, de Bram Stoker" que Francis Ford Coppola tuvo a bien dirigir en 1992. Después del Drácula interpretado por Sir Christopher Lee en 1958 para la Hammer británica, es la versión de la novela homónima que más me gusta.
     No sé, puede que algún día me anime y me decida a disfrazarme. Y vosotros, sed buenos, disfrutad de los carnavales como buenamente podáis y si alguna noche de carnaval os acercáis por aquí y veis a un vampiro solitario de aspecto lánguido y taciturno, acercáos, no tengáis miedo, seré yo. 

     Y os recibiré cordialmente.
     O no.