"La palabra Mamá debería pronunciarse siempre con mayúscula"
José Florentino Menéndez, pensador español :-p
Mi Madre, mi Madre espera paciente, resignada y sola, viendo pasar las vidas, viendo romper las horas. Mi Madre, mi Madre espera al barquero cantor de odas, aquí, misión cumplida, la paz, allende las olas. Mi Madre, mi Madre espera la barca que lleva su nombre, su nombre grabado en la proa. Mi madre se llama Dolores... Dolores, y Loli, y Lola. José Florentino Menéndez.
Tú y la barca.
La barca que lleva el pescador
se llama como tú, Dolores.
Navega con vientos del amor,
bonita como tú, Dolores.
Lucha con las olas de la mar bravía
entre las espumas del desierto azul,
luego se recrea sobre la bahía,
linda y primorosa como lo haces tú.
La barca se llama Dolores,
Dolores lo mismo que tú.
La noche de luna, Dolores,
su vela parece una cruz.
La barca se llena de amores
llevada por su pescador,
y lleva tu nombre Dolores
grabado en su corazón.
La barca parece de cristal,
de conchas y coral, Dolores.
De pena se muere el pescador
y reza por tu amor, Dolores.
Lleva tu retrato sobre dos medallas
y de fantasías una embarcación.
Llora como un niño si de ti me habla
y suspira solo, pobre pescador.
La barca se llama Dolores,
Dolores lo mismo que tú.
La noche de luna, Dolores,
su vela parece una cruz.
La barca se llena de amores
llevada por su pescador,
y lleva tu nombre Dolores
grabado en su corazón.
Su corazón.
Su corazón.
Tomás de Antequera
Preciosa copla que como muchas obras pertenecientes a ese género conocido como canción española fue fruto de la colaboración de dos compositores andaluces, Alejandro Cintas, alias el Niño de Orihuela, y el Maestro Jaén, de nombre Rafael. La interpretación corre a cargo del cantaor manchego Tomás de Antequera (1920-1993), poseedor de una de las mejores voces de la copla española que interpretaba como nadie el Romance de la reina Mercedes, o Doce cascabeles, por citar dos célebres ejemplos. Fue paradigma de la elegancia en los escenarios, inolvidables las famosas chaquetillas que él mismo diseñaba y confeccionaba, así como su arte en el manejo de los pequeños platillos para los dedos, o crótalos, tan efectistas visual y sonoramente. Lástima que como a tantos otros en aquellos revueltos años, se le relegara al más ingrato de los olvidos.
Un día le pregunté a mi madre cuál era su cantante favorito, quiero recordar que para grabarle una cassette con sus canciones, Antonio Machín, fue su respuesta. Cuántas veces no habrá tarareado la siguiente canción creyéndose -soñadora- destinataria de su preciosa letra. Motivos, como veréis, no le faltaban, no...
Mira que eres linda
Mira que eres linda que preciosa eres verdad que no he visto en mi vida, muñeca más linda que tú. Con esos ojazos que parecen soles con esa mirada siempre enamorada con que miras tú. Mira que eres linda que preciosa eres estando a tu lado verdad que me siento más cerca de Dios. Porque eres divina tan linda y primorosa que solo una rosa caída del cielo fuera como tú.
No he mencionado que mi madre nació en La Habana, Cuba, como Julio Brito, autor de este y otros muchos célebres boleros, además de reconocido director de orquesta y apodado el pintor melódico de Cuba. De Cuba, como mi madre y su cantor favorito, Antonio Machín, leyenda eterna del bolero y de la canción melódica de raíces gallegas, como mi madre, hijo de familia numerosa, como mi madre, ni muy rica, ni muy pobre, como yo.
Y pensaréis, Antonio Machín más el Día de la Madre sólo puede tener como resultado Madrecita, pues sí, no os falta razón, así que, a riesgo de empacho por echar azúcar a la miel, ahí va, no podía faltar:
Madrecita
Madrecita del alma querida, en mi pecho yo llevo una flor, no te importe el color que ella tenga, porque al fin tú eres madre una flor. Tu cariño es mi bien, madrecita, en mi vida tú has sido y serás, el refugio de todas mis penas, y la cuna de amor y verdad. Aunque amores yo tenga en la vida, que me llenen de felicidad, como el tuyo jamás, madre mía, como el tuyo no habré de encontrar. Madrecita del alma querida, en mi pecho yo llevo una flor, no te importe el color que ella tenga, porque al fin tú eres madre una flor.
Otra de las más bellas melodías de Machín, favorita de su autor, Oswaldo Farrés, sí, también cubano, quien la compuso en 1954 en honor a su madre, quien por cierto nunca la llegaría a escuchar aquejada de una profunda sordera. Prolífico compositor a pesar de carecer de conocimientos musicales, autor de muchos de las más conocidas canciones de su época, popularizadas y versionadas, tanto en español como traducidas a lo largo y ancho de todo el mundo.
Un último, aunque innecesario apunte, ¿creéis que tanta belleza es hereditaria?
Después de haber colgado definitivamente los hábitos y mientras mi ser era disputado en cruel lid por el aburrido Camino del Bien y las tentadoras Fuerzas del Mal, habíamos llegado, al final del capítulo anterior, a un punto del camino en el que no era nada propicio pararse a descansar. Debía seguir avanzando, pero ¿hacia dónde?
Mientras tanto, yo seguía yendo a estudiar, y destaco lo de yendo porque eso era lo que hacía, ir. Estudiar, lo que se dice estudiar, más bien poco. Del diccionario de mis pensamientos, aliados con mi fértil e inquieta imaginación, parecían haber sido borrados términos tales como disciplina, deber, concentración y todos sus sinónimos posibles, sin embargo en aquello que lograba captar mi dispersa atención era un fenómeno, con mucho gusto y poco esfuerzo lograba excelentes calificaciones y además me gustaba.
Qué placer llegar a casa y ante la pregunta de rigor sobre qué tal habían ido los exámenes, poder responder ¡dos sobresalientes! ¿y lo demás? ¡uno en francés y otro en latín...! A mi madre oír aquello debió hacerle pensar ¿francés, latín? pero qué portento de hijo tengo, ya lo veo de diplomático en alguna embajada o haciendo oposiciones a notarías o a registrador de la propiedad o a ¡ministro! Y aquella noche cenabas como si llevaras sin comer desde la guerra. La de Troya. Y a la mañana siguiente te despertaba a medio día trayéndote un imperial desayuno a la cama, toma hijo mío, necesitas vitaminarte y mineralizarte, ¡tienes tanto que estudiar! Te he comprado un regalo con el dinero de la beca para que puedas preparar mejor ese maravilloso futuro que vislumbro para tí, Pitagorín.
Y sí, mi madre, con toda la buena voluntad que puede tener una madre, en pleno apogeo de aquella cosa que no hacía mucho tiempo que había nacido y que hoy llamamos informática, tuvo la gran idea de regalarme una preciosa y portátil máquina de escribir.
"La máquina de escribir"
Inolvidable escena de la película "Lío en los grandes almacenes" (Who's minding the store?) del año 1963, en la que el gran Jerry Lewis simula escribir a máquina sobre la música de "La máquina de escribir" que trece años antes había sido compuesta por el músico estadounidense Leroy Anderson. No es broma, se trata de una miniatura para máquina de escribir y orquesta, dirigida e interpretada en innumerables ocasiones por renombrados directores y solistas por todo el mundo (en internet hay varios vídeos de muestra), hasta el punto de haberse llegado a fabricar máquinas de escribir adaptadas, con teclas que reproducen las notas musicales y con timbre o campana y carro especiales.
Cuando vi por primera vez esta escena, no sé porqué, empecé a distanciarme poco a poco de aquella máquina, eso sí, conseguí aprender a escribir con todos los dedos, algo que hoy en día puedo valorar positivamente, me facilita enormemente la tarea de escribir lo que estáis leyendo, pero eso fué todo y estaba escrito que, tarde o temprano, pondría fin a mi relación con doña Olivetti y, por supuesto, a las aspiraciones maternas sobre mi carrera diplómatica.
No tardé mucho en descubrir mi verdadera vocación, gracias al enorme empeño que puse en dedicarme exclusivamente a pensar en ello, debo decir que con gran esfuerzo por mi parte. Estar todo el santo día tumbado en el sofá delante de la tele fue algo muy duro. Por fin, tras seis largos años de calvario un buen día escuché aquella canción tan... iluminadora:
"Amigo conductor"
A todos los conductores mi voz sirva de compaña y al ritmo de los motores por vuestra ruta de España. Y le pido a San Cristóbal, vuestro patrón tan divino, que con sus manos os guíe salvos a vuestro destino.
Precaución amigo conductor la senda es peligrosa, y te esperan tu madre o esposa para darte su abrazo de amor. Precaución amigo conductor, tu enemigo es la velocidad, acuérdate de tus niños que te dicen con cariño, no corras mucho papá.
Pulso firme en el volante, al peligro desafía, tu lema es siempre adelante sin descansar noche y día, pero al fin de la jornada te esperan con alegría y te llenará de orgullo al decir mision cumplida.
Precaución amigo conductor la senda es peligrosa, y te esperan tu madreo esposa para darte un abrazo de amor. Precaución amigo conductor, tu enemigo es la velocidad acuérdate de tus niños que te dicen con cariño, no corras mucho papá.
Homenaje a mi amigo conductor, es mi canto un homenaje, le deseo de corazón, buena suerte y buen viaje...
Perlita de Huelva, nombre artístico de Antonia Hernández Peralta, famosa cantante española que desde muy niña se subió al escenario llegando a trabajar junto a otros grandes artistas como Lola Flores, Juanito Valderrama o Marifé de Triana y que con esta canción obtuvo su mayor éxito. Destacada intérprete de cante flamenco, especialmente de los fandangos de Huelva, con numerosas y excelentes grabaciones discográficas. Actualmente vive en Madrid ya retirada de los escenarios.
Sí, por fin una profesión a mi medida. La posibilidad de realizar un trabajo en el que los viajes, las aventuras y el riesgo eran ingredientes consustanciales era algo demasiado atractivo, ser un caballero de la carretera, un nómada solitario, un fantasma errante sin destino fijo, hizo nacer en mí un deseo, el deseo, aquel deseo:
"Quiero un camión"
Yo para ser feliz quiero un camión.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Llevar el pecho tatuado,
en camiseta mascar tabaco,
yo para ser feliz quiero un camión.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Escupir a los urbanos,
a mi chica meter mano,y
o para ser feliz quiero un camión.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Escupir a los urbanos,
a mi chica meter mano,
yo para ser feliz quiero un camión.
Quiero un camión...Quiero un camión...
José María Sanz, más conocido como Loquillo, cantante español que junto al grupo Los Trogloditas alcanzaron el éxito allá por los años 80 y en cuyo primer disco "El ritmo del garaje" se incluía esta preciosa canción, aunque la estupenda versión que aquí incluyo está acompañado, y muy bien, por cierto, por la singular Alaska y por el compositor y cantante Jaime Urrutia, ambos verdaderos iconos de la llamada "movida madrileña" que supuso que los 80 se convirtieran en la mejor época de creación musical en España.
Un deseo que, por supuesto, tardó en cumplirse. ¿Cómo empezar? Desde luego, por el principio, partiendo de cero. Y la respuesta me la dió, una vez más ese maldito invento llamado televisión. Ante ella estaba yo una tarde, en mi postura habitual sobre el sofá, rumiando toda esta coyuntura, mirando sin ver o viendo sin mirar, no sé, a un joven David Carradine caminando descalzo, con las botas colgadas del hombro (supongo que para no gastarlas) por un abrasador desierto. Abrasador para él, para mí fue, más bien revelador.
¡Ya está! Me dije. Lo que yo necesito es buscarme un Maestro, como Kung-fu, un Señor Miyagi que me enseñe a "dar cera, pulir cera", un Maestro Yoda que me muestre el Camino de la Fuerza. Y precisamente de eso, de Fuerza, acabé bien... aleccionado.
Y lo encontré. O quizá me encontró él a mí. Gran trabajador, él, no yo. De nombre Teófilo, aunque, entre nosotros, aquí le llamaremos... hum... no sé, por ejemplo... ¡Toño! ya sabéis, por eso de la privacidad. En fin, para no extenderme mucho os diré que de él aprendí todo lo que sé de este trabajo y que juntos, formamos por unos años un gran equipo. Éramos, con mucha diferencia, los mejores.
Pero los tiempos cambian, ya nada es como era. Naturalmente ahora cabalgo en solitario, siempre de noche y, sí, creedme, me gusta. Pero ya no es lo mismo, la globalización, las multinacionales, no sé, todo va a peor, el romanticismo que alguna vez pudo tener esta profesión se ha perdido, conceptos como camaradería y compañerismo han desaparecido lenta pero inexorablemente. Ahora sólo cuentan el cronómetro y las prisas. Todo se ha ido deshumanizando.
Y mientras tanto sólo queda ir resistiendo lo que podamos, acompañar al enfermo en su agonía, sí, es terminal, y, en mi caso, seguir soñando qué quiero ser cuando sea mayor:
Old & Wise
As far as my eyes can see
There are shadows approaching me
And to those I left behind
I wanted you to know
You’ve always shared my deepest thoughts
You follow where I go
And oh when I’m old and wise
Bitter words mean little to me Autumn winds
will blow right through me
And someday in the mist of time
When they asked me if I knew you
I’d smile and say you were a friend of mine
And the sadness would be lifted from my eyes
Oh when I’m old and wise
As far as my eyes can see
There are shadows surrounding me
And to those I leave behind
I want you all to know
You’ve always shared my darkest hours
I’ll miss you when I go
And oh, when I’m old and wise
Heavy words that tossed and blew me
Like autumn winds that will blow right through me
And someday in the mist of time
When they ask you if you knew me
Remember that you were a frined of mine
As the final curtain falls before my eyes
Oh when I’m old and wise
As far as my eyes can see ...
Auténtico himno a la amistad, Old & Wise es una de las más bellas y conocidas canciones del grupo británico Alan Parsons Project,que desde mediados los años 70 hasta los 90 destacaron por la enorme calidad de sus obras, de excelente producción y gran belleza, muchas de ellas consideradas hoy en día auténticas obras de culto.
Llegar a viejo sólo es cuestión de tiempo. Cada vez menos. Llegar a sabio, también. Claro, entendiendo sabiduría como la suma de experiencias vividas, de todos los conocimientos que hemos ido absorbiendo como esponjas y sabido clasificar o desechar convenientemente.
Pero mientras voy camino de alcanzar el nirvana, os diré que me guardo un as en la manga, un plan B por si el fin del transporte se precipita. He realizado un estudio de mercado, analizado pros y contras, evaluado posibles riesgos y sumando todo ello a las conocidas cualidades con que la madre naturaleza me ha dotado, estoy en condiciones de deciros que me auguro un futuro prometedor. No os lo puedo revelar porque podrían pisarme la idea, pero a vosotros, mis queridos visitantes no puedo negaros una pequeña pista. Si estáis aquí es que sois lo suficientemente inteligentes como para que no os pase desapercibida.
"Just a Gigolo"
Lo dicho, futuro prometedor. Seria muy bueno llegar al final de mi camino acompañado de todos vosotros, os prometo que algún día os contaré como me ha ido en mi futura aventura empresarial.
"Partiendo de la nada he alcanzado las más altas cotas de miseria"
(Groucho Marx)
¿Cuántas veces nos habrán hecho esta pregunta? Y la mayor parte de esas veces cuando aún éramos demasiado enanos para que la respuesta fuera, al menos, trascendente. Pero es una pregunta obligada que tarde o temprano (siempre temprano) todos hemos escuchado y respondido, general y previamente a una cascada de risas del o de los interrogadores: objetivo conseguido. ¡Y cuán diversas son las respuestas! Generalmente varias y también generalmente distintas según pase el tiempo. Antes la tendencia era responder cosas tales como: cartero, enfermera, panadero, labrador, herrero, guardia civil, costurera, carpintero, maestra, etc. Era muy común que los hijos comenzaran, acabada o no la escuela, como aprendices en el mismo trabajo que ejercían sus padres. Veamos un ejemplo, retrocediendo en el tiempo 5 ó 6 décadas:
-¡Eh, tú, zagal!
-¿Yo, señor?
-Sí, tú, ¿cómo te llamas?
-Margarito, señor. ¡Para servirle a Dios y a usted!
Bulerías de Fígaro ¡Ay, barbero, barbero, barbero! Fígaro me puso un monsieur no sé qué, y al nacer un primero de enero mi padre no quiso ponerme Manuel. Sevillano, cantor y soltero, díganme señores que más puedo ser. Todos vienen a mi barbería, los unos se quieren pelar, los otros se quieren sangrar, y yo pelo y hago una sangría mientras una barba pongo a remojar. Lo mismo arranco una muela que peino y rizo un tupé, y aplico una sanguijuela a un viejo con bisoñé. Tengo aquí la mejor clientela, yo he nacido de pie, ya lo ven. ¡Ay, barbero, barbero, barbero! Fígaro me puso un monsieur no se qué, y al nacer un primero de enero mi padre no quiso ponerme Manuel. Sevillano, cantor y soltero, díganme señores que más puedo ser. Todo el mundo me pide consejo: Fígaro te tengo que hablar, Fígaro me vas a salvar, y con brocha, navaja y espejo de todos los chismes me llego a enterar. En busca de mis ungüentos vienen las damas aquí, y yo estoy en mi elemento porque me buscan a mí. No me dejan parar ni un momento, la fortuna será para mí. ¡Ay, barbero, barbero, barbero! Fígaro me puso un monsieur no se qué. Y al nacer un primero de enero mi padre no quiso ponerme Manuel. Sevillano cantor y soltero díganme señores que más puedo ser, ¡diganme!
Luis Mariano
Tras una larga deliberación conmigo mismo de casi medio minuto, me he inclinado por ilustrar ésto con esta simpática copla en detrimento del archiconocido aria de Fígaro en El barbero de Sevilla de Rossini, más que nada por dar más variedad, pues el maestro Rossini nos visitará enseguida y, salvando las distancias, ambas piezas se asemejan enormemente. La enérgica interpretación de esta pieza corrió a cargo del cantante y actor español Luis Mariano, destacado intérprete de operetaa mediados del siglo pasado, muy apreciado en Francia y Sudamérica e intérprete de numerosas e inolvidables películas, destacando las protagonizadas junto a Carmen Sevilla, como Violetas Impeiales o La bella de Cádiz, entre otras.
Los niños de hoy en día, con muchas más oportunidades que los de antaño, están más preparados, pero no son más listos, tienen otras metas, otras fuentes, no siempre recomendables y otros objetivos, a veces menos recomendables aún. Ante una hipotética encuesta nos encontraríamos con respuestas tal que así: probador de videojuegos, top-model, concursante de Gran Hermano, famosa, tertuliano de TV, actriz, presidente del Gobierno, periodista del corazón, Rey, controlador aéreo... Eso sí, nunca faltarán candidatos a desempeñar esos oficios, digamos, románticos, épicos, los clásicos que siempre han gustado a los niños de cualquier época, clase o condición: policía, bailarina de ballet, astronauta, hada madrina, piloto aéreo, piloto de fórmula 1, piloto de motos, piloto de helicópteros... ...de ambulancias, de naves espaciales... bombero, torero, bombero-torero, soldado universal, francotirador de los SWAT, ¡no! ¡no! ¡de los Navy Seals! súper-héroe, etc, etc. Otro ejemplo, pero más actual, seguidme:
-Hola guapa, ¿me permites una pregunta?
-No, pasa de mí, tronco.
-Hum... ¡es para la tele!
-¡Ah! Entonces sí.
-Bien, primero dí tu nombre, para que todos te conozcan.
-Maribé, me llamo Maribé y sé cantar "Corazón partío" con una
magdalena en la boca...
-Eh... vale, Maribel...
-¡Maribé!
-¿Maribé?
-Sí, de Mari Beyoncé, ¿pasa algo? - ( ... ) (Pausa valorativa) -No, nada. Vayamos al grano que tenemos poco tiempo, ¿qué te gustaría ser de mayor?
-¡Princesa!
-Pero tú no tienes sangre azul ¿verdad?
-Diana, Kate, Letizia... ¿sigo, cara higo?
Y quiero que sepa todo el mundo que pienso llegar a ser princesa
por mis propios méritos, empezando por abajo.
-¿Por abajo?
-Sí. De CENICIENTA.
"La Cenerentola"(Nacqui all' affanno) Nacqui all'affanno Nacqui all'affanno, al pianto - Nací para sufrir, para llorar Soffri tacendo il core - Sufrió callando el corazón Ma per soave incanto - Pero, como por encanto Dell'età mia nel fiore - En la flor de mi juventud Come un baleno rapido - con la velocidad de un rayo La sorte mia cangiò. - Mi suerte cambió. No, no; tergete il ciglio - No, no; enjugad las lágrimas Perché tremar, perché? - ¿Porqué temblar, porqué? A questo sen volate - Venid a mis brazos Figlia, sorella, amica - Hija, hermana, amiga Tutto trovate in me. - Todo eso en mí tendréis. M'intenerisce e m'agita - Me enternece y me conmueve È un Nume agli occhi miei. - Es un ángel a mis ojos. Degna del tron tu sei - Digna del trono eres Ma è poco un trono a te. - Pero un trono es poco para ti. Padre... sposo... amico... oh instante! - Padre... esposo... amigo... ¡Oh, instante! Non più mesta accanto al fuoco - Nunca más junto a la lumbre Starò sola a gorgheggiar. - Triste y sola he de cantar. Ah fu un lampo, un sogno, un gioco, - Ah, fue un relámpago, un sueño, un juego, Il mio lungo palpitar. - Mi largo padecer. Tutto cangia a poco a poco - Todo cambia poco a poco, Cessa alfin di sospirar. Deja al fin de suspirar.
G. Rossini
Este es el pasaje que cierra la estupenda ópera cómica La Cenicienta que compuso el maestro italiano Gioacchino Rossinia los 25 años de edad y en sólo 3 semanas. Está basada en el famoso cuento de Perrault, aunque con algunas diferencias notables. Esta pieza es una de las más difíciles de interpretar del la música rossiniana y el honor de hacerlo cae, en este divertido vídeo, en una mezzosoprano estadounidense de gran popularidad y prestigio llamada Frederica von Stade que en el papel principal de Angelina (Cenicienta) muestra su satisfacción ante el fin de las penurias y llantos que tanto la hicieron sufrir. Excelente vídeo, eso sí, tomado prestado de la red, el mérito no es mío. El gusto sí.
Ahora os contaré lo que yo quería ser cuando tenía unos 8 años: ¡CURA!
Faltaba poco para recibir la 1ª Comunión y de tanto asistir a catequesis y a misas de domingos y fiestas de guardar se me pegó la vocación sacerdotal, supongo que sería por esa tendencia natural que tenemos los peques a imitar las vivencias de esos mayores tan altos y tan raros. Aprendí a decir misa en un santiamén -nunca mejor dicho- y famosas fueron las misas que organizaba en casa, con mis dos hermanas de feligresas beatas entregadas al magnético poder de mi divina oratoria, que se hacían acompañar por sus Nancys, Barriguitas, Nenucos y todo aquel muñeco o peluche susceptible de tener un alma, aunque fuera de juguete. Opuse cierta resistencia a un Madelman explorador grande como un armario ropero de cuatro cuerpos con las puertas abiertas, pretendía entrar con un machete ¡en la casa del Señor! así que le dije, con exquisita educación, claro, que no podía ser. Él, inmutable, me miró y luego volvió la mirada hacia el batallón de soldados de plástico que armados hasta los dientes abarrotaban aquel templo intermitente. Ahí ya me pudo y me dejó sin argumentos.
"Un cura de aldea" Un cura de aldea Tien una vieya sotanay un bonete muy gastáu, tien un rosario con cuentesde madera y un breviariu que lu reza tos los díescuando el sol ya ta baxando en atapecer de oru,o en atapecer de orbayu. Per l'albora diz la misacuando atapez el rosariu, per la nuechi xuega al tutey en la cama reza al santu. Y asomáu al correorponse el probe atristalláu, cavila si el so vivirnon tará ya fracasáu. La iglesia, fecha de piedra, ta en el pueblo, en lo más alto, y ye un gozo les campanes repicar en el campanario, y cerquina de la iglesia tien so casina el bon párracu, enllena de los afanes que el vivir va filvanando. Per les mañanes la misacuando atapez el rosariu, como una esfueya benditafecha de rezos y cantos. Y en el camín de vuelta el chigreya conoz él su fracasu, si de nochi vuelve a casa dispacín, pasin a pasu, dispacín, pasín a pasu.
Nuevamente nos visita el cantautor asturiano Víctor Manuel, por cuya música tengo cierta debilidad, sobretodo por sus primeras canciones, como ésta que habéis podido escuchar de finales de los 60, escrita en bable, lengua no oficial de Asturias. Aunque no es de difícil comprensión os dejo una interpretación en español en este enlace.
No sé como ocurrió pero, poco a poco, todo aquello se fue al diablo (nunca mejor dicho, también). Mis hermanas perdieron la fe o fueron encontrando otros estímulos más interesantes o ambas cosas, no sé, pero mi iglesia se quedó vacía. Y yo también. Esos hechos y otros que fueron sucediéndose me hicieron abandonar los hábitos definitivamente y, ciego de frustración y de ira, deseoso de venganza y a pesar de que una extraña Fuerza me retenía, empecé a caer hacia el otro lado, el Lado Oscuro.
Parecía estar claro que yo no había sido llamado por el camino de la santidad, bueno, en realidad creo que todos pensaban que ni por ese ni por ninguno. Empecé a sospecharlo ligeramente al observar las cada vez más frecuentes indirectas con que se solicitaba mi atención: ¡aparta inútil, te pasas el día tumbado, vago, si es que ya naciste cansado, no llegarás a nada en la vida, siempre serás un inútil total!
"Soy un inútil total" Soy un inútil total
En un portal mediu abandonau
duermo nuna caxa de cartón,
nun tengo mieu al frío ni al calor
yo vivo bien.
Nunca pasé de ser un don nadie
y nun me fae falta properar
nunca pasé de ser un don nadie
y nun quiero ná.
Como un llagartu nuna paré
salgo tolos dis a tomar el sol
con la botella de vino al par de mi
al par de mi.
Y cuando nuna postura
pego media vuelta pal otru llau
y cuando canso nuna postura
voy pal otro llau.
Porque soy un inútil total, total.
Nun tengo prisa y nadie m´apura
porque nadie cuerre detrás de mí
hacienda nunca me va a mandar
un inspector.
Porque yo vivo con lo puesto
y nun tengo ná que declarar
porque yo vivo con lo puesto
y nun tengo ná.
Porque soy un inútil total, total.
Nun tengo padre, nin madre,
nin perru que me lladre.
Ya nun m´importa que suba la vida
porque más abaxo nun voy a caer
y anque la cosa se ponga difícil
nada voy perder.
Y que si tumba, que si tamba
que si patatín, que si patatán
yo toi seguro qu´el día que muerra
nadie va heredar.
Porque soy un inútil total, total.
Los Berrones, grupo asturiano se dice que inventores del agro-rock, muy aclamados en su Asturias natal, hasta que el éxito de la canción "Nun yes tú" les catapultó a la fama. Sus canciones, siempre en bable, tienen un gran contenido de crítica social además de mucha guasa y buen humor.