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31 de diciembre de 2013

¡Feliz 2014!

"En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que a plena luz". 
Inmanuel Kant, filósofo alemán.



Como cada año por estas fechas, me llena de orgullo y satisfacción dirigiros un nuevo mensaje de esperanza para el nuevo año 2014 que está a punto de nacer: 

Que todos vuestros buenos deseos se vean cumplidos -objetivo nada difícil, siempre que sepáis desear con sabiduría, virtud  que doy por supuesta en todos y cada uno de vosotros- y que la paz, felicidad y armonía plenas reinen en vuestros corazones.




Nacht und Träume

Heil'ge Nacht, du sinkest nieder 
Nieder wallen auch die Träume; 
Wie dein Mondlicht durch die Räume,
Durch der Menschen stille Brust.
Die belauschen sie mit Lust;
Rufen, wenn der Tag erwacht:
Kehre wieder, heil'ge Nacht!
Holde Träume, kehret wieder!

Letra y traducción en Kareol.es

Sagrada noche, tú desciendes
y descienden vagando los sueños;
como tu claro de luna se esparce en el espacio,
atravesando el sosegado pecho de los hombres.
Y les susurra tales gozos que gritan, 
cuando despierta el día:
¡regresa, sagrada noche!
¡Volved, felices sueños!
Para ser la primera vez que comparto un lied en este blog, ¿éste no está nada mal, verdad? Precioso y sobrecogedor. Lied es una palabra de origen alemán que viene a significar canción lírica, su plural es lieder y, generalmente, se trata de una composición corta formada por un poema al que se le ha puesto música, que suele estar escrita para voz solista y acompañamiento, éste a cargo normalmente de un piano, aunque ni en sus orígenes, ni en posteriores evoluciones ha sido siempre así. Este hermoso Nacht und Träume (Noche y sueños), publicado en 1825 es obra de uno de los compositores más grandes del periodo Romántico, el austriaco Franz Schubert, de corta vida y muy prolífica obra, sólo en lieder, en su catálogo figuran unos 600. Y en esta magnífica versión intervienen el célebre contratenor estadounidense David Daniels y su compatriota, y asiduo acompañante al piano, Martin Katz. La imagen con que adorno el vídeo pertenece a un cuadro del pintor inglés John Martin (1789-1854) titulado "Solitude" y que a continuación reproduzco para una mejor y más detenida admiración.

"Solitude" (1843), de John Martin.
(Click en la imagen para ampliar).


Y en lo que a mí respecta, queridos amigos...

Pronto he de volver a ti, Noche; 
despliega tu oscuro y protector manto de estrellas
y acógeme de nuevo entre tus maternales brazos.
Permite que la voluble, pero siempre amiga Luna,
guíe mi espada en las muchas batallas que aún he de librar.

Solo ante tu sublime inmensidad
puedo sentirme tan pequeño e insignificante, 
y permitir a mi imaginación volar libre. 
Libre de ataduras, de abstracciones mundanas,
de complejos... libre de mí,
en busca de mis sueños.

                                              (Florentino Menéndez).


Me voy, como quien dice, con la música a otra parte, en busca de una estrella que , dicen, viene de Oriente.

Sed felices y nunca dejéis de soñar.

Pero no seáis ilusos, ¡pienso volver!

O no.





          

16 de diciembre de 2012

Feliz y austera Navidad.


"No hay nada más triste en este mundo que despertarse la mañana de Navidad y no ser un niño".
Erma Bombeck, humorista estadounidense.






Hola visitantes, ya estamos en Navidad y parece que este año se hacía notar en el ambiente un extraño ansia porque llegaran pronto estas entrañables fiestas. En correspondencia a los tiempos de austeridad que corren por estos lares, había preparado un post en consonancia, esto es, una sencilla 'postal' de felicitación para todos vosotros, y como regalo musical, ¿qué mejor ejemplo de austeridad que una hermosa pieza navideña de Canto Gregoriano interpretada por un coro de monjes benedictinos?


'Puer natus est nobis'.
Puer natus est nobis
et filius datus est nobis,
cujus imperium super humerum ejus;
et vocabitur nomen ejus
magni consilii Angelus.
Cantate Domino canticum novum
quia mirabilia fecit.
Puer natus est nobis
et filius datus est nobis,
cujus imperium super humerum ejus;
et vocabitur nomen ejus
magni consilii Angelus.
Un niño nos ha nacido
y un Hijo nos ha sido dado,
el cual lleva sobre sus hombros el principado;
y su nombre será
Ángel del gran consejo.
Cantad al Señor un cántico nuevo
porque ha hecho maravillas.
Un niño nos ha nacido
y un Hijo nos ha sido dado,
el cual lleva sobre sus hombros el principado;
y su nombre será
Ángel del gran consejo.

Esta hermosa pieza, o antífona de entrada de la tercera misa del día de Navidad, fue una de las elegidas para figurar en el disco que situó al Canto Gregoriano en los primeros puestos de las más importantes listas de ventas del mundo allá por el año 1993. La idea nació entre los gruesos muros del Monasterio de Santo Domingo de Silos, abadía benedictina del siglo VII -aunque reconstruída y reformada varias veces-, Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico de España. Quien esto escribe vive no muy lejos de las hermosas tierras burgalesas en las que se encuentra dicha abadía y ha tenido el enorme placer de visitarla y contemplar las maravillas que encierra, como ese claustro de postal, obra maestra del románico español, el museo, la botica y, como no, extasiarse en la contemplación del célebre coro de monjes interpretando sus cantos gregorianos durante la misa. El posterior paseo por los alrededores, un exaustivo recorrido por el acogedor pueblo de Santo Domingo de Silos y una frugal degustación de la gastronomía local, hicieron de aquella jornada algo inolvidable.
  


Los terribles hechos ocurridos en la localidad de Newtown, me animan, casi obligan, a pediros, a recordaros, que por muy mal que vaya todo, por muy negro que lo veáis, no olvidéis que el Misterio de la Navidad es el más grande ejemplo de pobreza, humildad y entrega hacia los demás, y que especialmente, en Navidad no os olvidéis de los niños, a ellos les pertenece, y su sonrisa y alegría ha de ser vuestra felicidad, vuestra mayor recompensa.

'Cum dederit dilectis'.

Cum dederit dilectis suis somnum:
ecce, haereditas Domini filii:
merces, fructus ventris.


Pues es el Señor quien da el sueño a sus
escogidos: la herencia del Señor son los hijos,
preciado fruto del vientre
.






¡FELIZ NAVIDAD!






14 de octubre de 2012

La Dama de los Libros Olvidados.

"La verdadera universidad de hoy en día es una colección de libros".
Thomas Carlyle, escritor e historiador británico.







Dedicado a CARMEN, de Vilobí d'Onyar.
Misión cumplida. Sin más.
Sólo fue un trabajo más. Un trabajo menos. Hecho, terminado; con la efectividad, limpieza y esmero requeridos; cualidades inherentes, como de costumbre, a él. Nada que destacar, ni amilanamientos, ni tampoco grandes gestas dignas de ser cantadas algún día por rapsodas y juglares. Ahora, ya lejos del campo de batalla, ya en su amada montaña, en el dulce hogar, aquel abnegado soldado, aliado incondicional de la luna, se lame las heridas de guerra, las del cuerpo, sí, que no son ni pocas ni tan leves, pero también las del alma, infinitamente más dolorosas y difíciles de curar.
Vuelve la densa y gris incertidumbre a envolver de quién sabe si... la inminencia de un futuro  verde esperanza que él solía aguardar manteniendo un difícil equilibrio sobre el fino hilo que separa la angustiosa desazón de un bien ejercitado estoicismo, siempre al amparo de ese sentimiento tan humano llamado calma; pero ahora a nuestro penitente cruzado le invade por primera vez la sensación de que una grave amenaza se cierne sobre su mundo interior: la decadencia de la sociedad actual, la sociedad del dinero, del consumismo desbocado, del egoísmo, de la injusticia social, de la desprotección del débil ante la depredación del poderoso, de las falsas expectativas y de generaciones enteras perdidas. Ya no le bastan los sentimientos humanos para combatir el creciente desasosiego que le invade, por eso ha regresado a la vida solitaria en su amada montaña;  y así, solo, en plena comunión con la Madre Naturaleza clama, suplica por dejarse caer en los reconfortantes brazos de la divina Melancolía.
'Malinconia, ninfa gentile...'

Malinconia, ninfa gentile,
la vita mia consacro a te;
i tuoi piaceri chi tiene a vile,
ai piacer veri nato non è.
Fonti e colline chiesi agli dei,
m'udiro alfine, pago io vivrò,
né mai quel fonte co' desir miei,
né mai quel monte trapasserò.
Trapasserò né mai né mai.
 Coi desir miei trapasserò.
 Né mai né mai trapasserò
 Né mai né mai trapasserò
 No no mai
Melancolía, ninfa gentil,
toda mi vida consagro a ti;
quien desprecie tus placeres
no ha nacido para el placer verdadero.
Fuentes y montañas rogué a los dioses,
al fin me escucharon, viviré agradecido,
aunque nunca más, a pesar de mis deseos,
llegaré a esas fuentes ni cruzaré esas montañas.
Nunca más, nunca más las cruzaré.
A pesar de mis deseos, no las cruzaré.
Nunca más, nunca más las cruzaré.
Nunca más, nunca más las cruzaré.
No, no, nunca.
 



Fue el compositor italiano del s. XIX  Vicenzo Bellini quien compuso este maravilloso canto dedicado a la esposa de su amigo y mecenas  Francesco Giuseppe Pollini. Forma parte junto a otras cinco exquisitas piezas del Op. 95 del catálogo del músico de Catania. Ésta, en concreto, está basada en un texto poético titulado 'Malinconia' -Poesía campestre (1789)- del poeta veronés Ippolito Pindemonte.







Buscó desesperadamente nuestro protagonista alguna imagen, algún recuerdo que revivir mientras se abandonaba al purificador abrazo de la recién invocada ninfa. Y no tardó en encontrarlo pues era un recuerdo nada lejano en el tiempo: durante esa última misión, quizá después del reencuentro con viejos compañeros de anteriores batallas, el episodio más amable que rememoró -con una leve sonrisa- fue el haber podido conocer a un personaje que parecía haber salido de alguno de los libros de Carlos Ruiz Zafón, a doña Carmen, la Dama de los Libros Olvidados.



-Me llamo Carmen. Le dijo aquella buena mujer, puede que antes, puede que después -no importa- de que ambos se regalasen un breve pero sentido intercambio de formales cumplidos de cortesía. Y es que no fue hasta el día de su marcha cuando él le preguntó su nombre. La había conocido unos días antes. Siempre la encontraba sentada en la cafetería del pequeño y coqueto hotel que -supuso- ella regentaba, entretenida con uno de esos modernos tablets que alguien había tenido el acierto de regalarle recientemente, y a la vez respondiendo con acierto a las preguntas con que el presentador de un concurso televisivo acribillaba a sus desesperadas víctimas.
-Serán los nervios. Decía ella, como justificándose por saber más que aquellos jóvenes tan ¿sobradamente preparados?
Siempre a la misma hora, la del amanecer lunar, él acudía a aquel acogedor establecimiento a satisfacer la imperiosa necesidad que sentía por el primer café de su mañana, y siempre se encontraba la misma escena. Al principio le chocaba -incluso le divertía- la visión de una señora ya mayorcita -aunque sin exagerar-, siempre vestida de negro, con sus gafas de pasta a juego, simples intermediarias entre unos ojos fatigados y una pantalla de 10''. Pero no fue hasta la tercera -o puede que la cuarta- visita cuando entablaron una primera y trascendente conversación.
Ella le contó cuánto disfrutaba con aquel nuevo juguete, sobretodo resolviendo pasatiempos, y cuánto le entretenía jugar on line a 'Apalabrados'.
-Pero ¿sabe qué, joven? Sólo juego por divertirme, no por ganar. Y ahí, ella le gano para siempre.
Como queriendo justificarse por el uso tan lúdico que le daba a aquella maravilla electrónica no tardó en mostrarle la considerable colección de libros que guardaba en ella, y de enumerarle las tremendas ventajas en cuanto a portabilidad y espacio de almacenamiento que ofrecía, cosa en la que ambos estaban de acuerdo, como de acuerdo estuvieron cuando antes de esta defensa digital, los dos se declararon partidarios del libro de papel, del libro de toda la vida y de lo mucho que amaban, además de tenerlos y conservarlos, leerlos.
-Pues de esos, en mi casa, tengo más de ¡seis mil! Dijo ella. Y también le dijo como había llegado a reunir tan abultado tesoro. Resultó que aquel hotel al estar situado en zona aeroportuaria, recibía la visita de un considerable número de turistas, gentes mayormente de paso, muchos de los cuales con tanta tendencia a la lectura como al olvido. Libros Olvidados en el cajón de una mesita de noche o sobre la alfombra del otro lado de la cama, libros tristes que, si no fuera por doña Carmen, quién sabe donde habrían acabado, ella los iba adoptando e incapaz de deshacerse de ellos, les dio un hogar, les dio cariño y un futuro esperanzador. Ellos a cambio, agradecidos, se abrieron para ella y le dieron su sabiduría...
'Sunlight' de Iman Maleki
Desde entonces y para siempre, nuestro melancólico guerrero, siempre recordará a aquella honorable dama con aquella voz tan clara, de expresión tan pausada, tan bien pronunciada, tan dulce y amable, tan catalana -por momentos le recordaba a La Caballé-, como La Dama de los Libros Olvidados y voz de Adagio.


'Quienteto para cuerdas D 956'
(Adagio)


Puede que después de su celebérrimo Ave María este Quinteto sea la obra más conocida del compositor austriaco Franz Schubert. Pasa por ser una de las mejores obras de cámara y cuenta con la particularidad que fue un segundo violonchelo, en lugar de una viola, el instrumento añadido a un cuarteto convencional. De sus cuatro movimientos, este Adagio, es el segundo y más conocido. La obra fue compuesta poco antes de la muerte del autor, coincidiendo con el periodo más fértil de su creación musical.


-Ya es medianoche Carmen, asómese a la ventana y mire al cielo buscando la Luna.
¿La ve? ¿Sí?
Yo también.
Será que no estamos tan lejos.

O no.






         


10 de marzo de 2012

El Resplandor

"Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo"
Ludwig van Beethoven, compositor alemán.






     Gracias Maestro, sabio consejo, pero me vas a permitir que lo ignore, sólo hoy, te lo prometo, porque hoy lo que menos necesito es un atronador silencio que acentúe, aún más si cabe, la extraña sensación de melancolía y soledad que me invade. Con tu permiso.

Luché, aún derrotado, contra la Distancia,
afilada daga del Espacio y del Tiempo
(que nunca tan relativos me fueron),
homicida de mil conversaciones inexistentes,
yermas, frías, inertes,
hijas no nacidas del Despertar y la Desidia.
Luché, y aún derrotado, perdí.
                                                       (Florentino Menéndez).


     Mis queridos visitantes y amigos, hoy, si pasada la medianoche observáis un extraño fulgor más allá del lejano horizonte, donde cielo y tierra parecen unirse en fraternal abrazo, salid, echáos a la calle y festejad tan insólito fenómeno. Bailad, reíd, abrazáos y besáos. Besáos como si fuera esta noche la última vez (que no lo es, tranquilos). Hacedlo en mi honor y no temáis, ese misterioso e insólito halo de refulgente luminosidad, no es más que el Resplandor producido por las ya incontables velas de mi tarta de cumpleaños.
     Nacemos -o nos nacen- y al principio nos van llevando de la manita por ese camino de flores que llamamos vida, según vamos creciendo, aumenta, a su vez, nuestra curiosidad por conocer nuevas experiencias, cuantas más mejor, hasta que se apodera de nosotros una irrefrenable sed de todo y aceleramos más y más con tal de llegar antes, desdeñando los continuos avisos de quienes antes han disputado esa carrera de obstáculos y tramposos atajos. Tal llega a ser la velocidad adquirida, que para cuando nos damos cuenta de que es un camino equivocado, ya es demasiado tarde para frenar y más tarde aún para dar la vuelta y empezar de nuevo.
Así es la vida. Y así suena:

'Variaciones en una cuerda'

 Preciosa pieza compuesta por el músico italiano Niccolò Paganini, virtuoso intérprete de violín, viola y guitarra, hasta el punto de que se decía que había pactado con el mismísimo diablo a cambio de sus extraordinarias dotes como violinista. Esta obra está basada en un tema del Moisés en Egipto, de Rossini, e interpretada al violonchelo acompañado en segundo plano por un amable piano. La ejecución se realiza íntegramente sobre la 4ª cuerda del violonchelo, de ahí su nombre.



     Se cuenta en la obra 'Edipo Rey', de Sófocles, como, desterrado de Tebas y camino de Ática, Edipo intenta convencer a la Música para que calme a las Furias quienes le persiguen tras cometer el famoso parricidio. Yo, huyendo de mis furias particulares, el Tiempo que me persigue y el Espacio que me aprisiona, la Injusticia que me repugna y mi Humanidad que me avergüenza, también busco mi refugio en la Música, y, a veces, algunas veces, no lo encuentro.

'Music for a While'

Music for a while
Shall all your cares beguile.
Wondering how your pains were eas'd
And disdaining to be pleas'd
Till Alecto free the dead
From their eternal bands,
Till the snakes drop from her head,
And the whip from out her hands.


     Y ya que resulta imposible frenar, sólo se me ocurre seguir corriendo, pero cada vez más rápido, acelerando tanto, tanto, como para superar la velocidad de la luz lo bastante como para poder retroceder en el tiempo hasta aparecer detrás de mí mismo con el único y expiatorio propósito de darme una soberana patada allí donde mi espalda pierde su casto nombre.


     Mano de santo.


     O no.







7 de junio de 2011

Algo que recordar.

"La idea del paraíso y de la vida después de la muerte es un cuento de hadas."
Stephen Hawking  (científico británico)





      Esta publicación está basada en hechos reales. Los nombres de sus protagonistas, Leticia y Florentino, han sido cambiados, a petición expresa de ambos, en aras de mantener su legítimo derecho a la privacidad. Así mismo, en  ninguna de las fotografías que ilustran este post aparecen imágenes reales de ambos personajes.


ACTO I

(Se abre el telón y sobre la Nada más absoluta aparece la joven y bella Florentina que, con gesto melancólico parece sollozar mientras agita nerviosa la hoja de un calendario en la que figura la fecha del día de hoy: 7 de junio).


FLORENTINA:    ¡Ay, qué triste estoy!


(Entra en escena, -vale, no sé por dónde, pero el caso es que entra- extrañado al oír tal lamento, su apolíneo, atento y feliz esposo Leticio, con una bella flor para su amada).


LETICIO:             ¡Felicidades, cariño! Pero, ¿qué te pasa? (Al darle la
                               flor, ve la hoja del calendario).
FLORENTINA:   ¡Aaaaaay, qué triste estoy! (Se suena sonoramente
                               con la hoja del calendario y la deja caer al suelo -¡ah!
                               que no hay suelo!- y la deja caer. Y punto).

LETICIO:             ¡Eso es imposible! ¿Qué ocurre?
FLORENTINA:    Es por lo que dijo Stephen Hawking... tú me
                               prometiste la eternidad a tu lado.
LETICIO:             Por eso mismo no puedes creer eso. No, tú no.
FLORENTINA:    ¿No te entristece?
LETICIO:             Hoy, no. Ni tú ni yo podemos hoy estar tristes.
FLORENTINA:    Pero, son tantos los que piensan así...
LETICIO:             ¡Bah, humanos!


Tal día como 
HOY 
me prometiste 
que a tu lado 
yo jamás estaría
triste

     Triste como se sintió Orfeo cuando descendió a los infiernos en busca de su amada Eurídice, autorizado por los dioses a recuperarla, a condición de no volver la vista hacia ella hasta no haber abandonado los infiernos. No resiste la tentación, la mira y ella muere de nuevo. Orfeo, sintiéndose culpable, entona un desgarrador lamento que le lleva a seguir a su amada quitándose la vida... ¿Lo hará? Por supuesto no os lo voy a desvelar, pero os dejo este hermoso recitativo del Orfeo, que compuso en 1761 el músico alemán Christoph Willibald Gluck. Una maravilla, disfrutadla:


Chè farò senza Euridice

Ahimè! Dove trascorsi?
Dove mi spinse un delirio d'amor?
Sposa!... Euridice... Euridice!... Consorte!
Ah, più non vive, la chiamo in van.
Misero me, la perdo e di nuovo e per sempre.
Oh, legge! Oh, morte! Oh, ricordo crudel!
Non ho soccorso, non m'avanza consiglio.
Io veggo solo, oh, fiera vista!
il luttuoso aspetto dell' orrido mio stato.
Saziati sorte rea, son disperato.


Chè farò senza Euridice!
Dove andrò senza il mio ben?
Chè farò? Dove andrò?
Chè farò senza il mio ben?
Dove andrò senza il mio ben?
Euridice! Euridice!
Oh, dio! Rispondi! Rispondi!
Io son pure il tuo fedele.
Chè farò senza Euridice!
Dove andrò senza il mio ben?
Chè farò? Dove andrò?
Chè farò senza il mio ben?
Dove andrò senza il mio ben?
Euridice! Euridice!
Ah! Non m'avanza, più soccorso, più speranza,
né dal mondo, né dal ciel!
Chè farò senza Euridice!
Dove andrò senza il mio ben?
Chè farò? Dove andrò?
Chè farò senza il mio ben?
Dove andrò? Chè farò?
Dove andrò senza il mio ben?
Euridice! Euridice!

Tal día como 
HOY 
te prometí 
que a mi lado 
tú siempre estarías
alegre

      Si alegría se tuviera que definir con música, podría hacerse perfectamente con esta obra de Vivaldi una auténtica fiesta para los sentidos:

"Concierto in tromba marina"
(1er. movimiento)


      El Concierto in tromba marina, para 2 violines, 2 flautas, 2 mandolinas, 2 chalumeaux, 2 tiorbas, cello, cuerdas y contínuo, en Do mayor, RV 558, que así se llama, nada más y nada menos, esta preciosidad, forma parte de la colección de obras agrupadas bajo el título Concerti per molti instrumenti, y en ella todos y cada uno de los intérpretes han de hacer gala de un virtuosismo espectacular provocando, en su conjunto, el delirio sonoro que habéis podido escuchar. 

Pero, si tú y yo, hoy, 
tenemos que expresar
un sentimiento,
no puede ser otro que
AGRADECIMIENTO



     Como agradecido se mostraba el pastor Acis al dios Júpiter (Giove) por haberle concedido la inmortalidad, pues había sido asesinado por el cíclope Polifemo, con quien rivalizaba por el amor de la ninfa Galatea. El magnífico y bello aria que se expone a continuación pertenece a la ópera Polifemo del compositor y maestro de canto napolitano Nicola Porpora. Una de esas piezas musicales que, bien escuchadas, son muy difíciles de olvidar. En un momento de desánimo es capaz de arreglarte una mañana casi sin darte cuenta. De hecho, yo la tengo como sintonía del despertador. Magnífica.

"Alto Giove"
(Aria de Acis)

Alto Giove
è tua grazia è tuo vanto
il gran dono di vita immortale
che il tuo Cenno sovrano mi fà.


Te propongo un pacto:
cambiar aquella cláusula de
"hasta que la muerte nos separe"
por esa otra que tanto me gusta:
"hasta el infinito y más allá"
¿Aceptas?
Entonces sellemos el pacto con
UN BESO
ADVERTENCIA: VOLUMEN ALTO. Se recomienda bajar el volumen.
WARNING: HIGH VOLUME. We recommend lowering the volume.

"Me debes un beso"

Es pagar las deudas, para todos un deber 
Dí.. lo que te debo y en el acto pagaré
No querrás pagarlo pero yo lo he de cobrar
Si no confiesas.. que deudas es esa, no te la podré pagar 

Hay.. Que me debes un beso. No te lo perdono 
Me debes un beso, me lo cobraré. 
No me exijas eso, que un beso se ofrece 
Y si lo merece, te lo brindaré. 
Me debes un beso, no puedes negarlo. 
Si puedo pagarlo, te lo pagaré. 

Es virtud sublime, no exigirle a una mujer. 
Yo no exijo nunca, y aun ganando se perder. 
Con ganas del beso yo lo tengo que pagar. 
Si te violenta pagar la cuenta, 
yo me quedo sin cobrar… 

Me debes un beso. No te lo perdono 
Me debes un beso, me lo cobraré.. 
No me exijas eso, que un beso se ofrece 
Y si lo merece, te lo brindaré. 
Me debes un beso, no puedes negarlo.. 
Si puedo pagarlo, te lo pagaré.



      Una de las parejas artísticas más duraderas y de más éxito fue la formada por Pepe Blanco y Carmen Morell, juntos protagonizaron tres películas y grabaron una treintena de canciones, como esta divertida copla.

Entonces
¿qué te parece si damos fin a este acto,
y detrás del telón me pagas la deuda 
y hacemos temblar las paredes?


(Cariño... que no hay paredes)
(¡Ah! Es verdad)

EPÍLOGO

   -No nos hemos despedido de nuestros amigos.
   -Tranquila, podrán superarlo.
   -Quizá se ofendan...
   -El tiempo lo cura todo.
     Y tienen todo el tiempo del mundo.
     Exactamente...

                            ... toda una ETERNIDAD.



     O no.